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La dieta altera la respuesta de la flora intestinal a los antibióticos

Los alimentos que se incluyen en la dieta pueden contribuir a aumentar o disminuir los cambios que se producen en la composición de la microbiota intestinal a causa del tratamiento con antibióticos, según un estudio en ratones.
Escrito por: Eva Salabert

16/09/2019

Microbiota intestinal

Los antibióticos alteran el equilibrio de las bacterias beneficiosas presentes en la flora intestinal, lo que puede perjudicar la salud de todo el organismo. Un nuevo estudio que se ha realizado con ratones ha comprobado que aunque estos fármacos modifican la composición y el metabolismo de esta microbiota, el tipo de alimentación puede reducir o intensificar dichos cambios.

Los hallazgos de la investigación, que se han publicado en Cell Metabolism, podrían contribuir a desarrollar nuevas estrategias para proteger a las bacterias de la microbiota intestinal que cumplen diversas funciones beneficiosas para la salud –como descomponer la fibra alimentaria y evitar la proliferación de otras bacterias perjudiciales–, y prevenir así los efectos adversos del tratamiento con antibióticos.

El tipo de alimentación podría proteger a ciertas bacterias beneficiosas del intestino contra los efectos adversos de los antibióticos

Los autores del estudio, investigadores de la Universidad de Brown, en Estados Unidos, administraron diversos antibióticos a tres grupos de ratones, y analizaron cómo cambiaba la composición de las bacterias en el intestino de los animales, y cómo se adaptaban estos microorganismos a un nivel metabólico tras el tratamiento antibiótico.

Cómo influyen diferentes antibióticos en la flora intestinal

Observaron que la amoxicilina, que se suele emplear en el tratamiento de las infecciones de oído y la faringitis estreptocócica, disminuyó significativamente los tipos de bacterias presentes en el intestino y alteró los genes usados por las bacterias que quedaban. Otros fármacos estudiados, como la ciprofloxacina, que se utiliza para combatir infecciones urinarias y fiebre tifoidea, y la doxiciclina –para tratar la enfermedad de Lyme e infecciones sinusales– no provocaron alteraciones tan acusadas.

Peter Belenky, profesor asistente de Microbiología Molecular e Inmunología de la citada universidad, ha explicado que la Bacteroides thetaiotaomicron, una bacteria habitual en la flora intestinal humana que es potencialmente beneficiosa, prosperó tras la administración de amoxicilina, porque incrementó su dependencia de las enzimas que digieren la fibra, lo que le permitió una mejor adaptación al ecosistema modificado, y protegerlo de alguna forma frente al antibiótico.

Los investigadores comprobaron que al añadir glucosa a la dieta de los ratones, que por lo general es rica en fibra y baja en azúcares simples, incrementó la susceptibilidad de B. thetaiotaomicron a la amoxicilina, lo que indica que el tipo de alimentación podría proteger a ciertas bacterias beneficiosas del intestino contra los efectos adversos de los antibióticos. Belenky ha advertido que el ensayo se ha realizado con ratones, y que aún se desconocen los mecanismos involucrados en la interacción entra la dieta del huésped, el metabolismo de la microbiota y sus susceptibilidad a diversos antibióticos.

Sin embargo, el experto señala que ahora que conocen la importancia de la dieta en la respuesta bacteriana a los antibióticos pueden investigar cuáles son los nutrientes que influyen en ella, e intentar determinar cómo afectan las diferentes dietas, por lo que ahora estudian el efecto de los diferentes tipos de fibras dietéticas, cómo se altera la flora intestinal tras el tratamiento antibiótico, y cómo podría afectar la diabetes a estos aspectos.

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