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La soja reduce los efectos adversos del tratamiento del cáncer de mama

Tomar de manera habitual soja y vegetales crucíferos, como el brócoli o el repollo, podría ayudar a reducir los sofocos y la fatiga asociados al tratamiento del cáncer de mama, según un reciente estudio.

14/12/2017

La soja reduce los efectos adversos del tratamiento del cáncer de mama

Los sofocos y la fatiga durante el tratamiento del cáncer de mama se produce por la inhibición de los estrógenos.

La soja podría tener más beneficios de los que se le atribuyen, y es que, junto con los vegetales crucíferos como el brócoli, la col rizada o el repollo, podría contribuir a minimizar los síntomas característicos de la menopausia, como los sofocos y la fatiga, que se suelen producir durante el tratamiento contra el cáncer de mama, y que pueden alargarse meses o incluso años después del mismo, reduciendo la calidad de vida de las pacientes.

Esta ha sido la principal conclusión de un estudio del Georgetown Lombardi Comprehensive Cancer Center, de Estados Unidos, publicado en la revista Breast Cancer Research and Treatment. En el trabajo se estudió a 365 pacientes supervivientes del cáncer de mama, de origen chino y no hispano, que habían sido diagnosticadas con este tipo de tumor entre 2006 y 2012.

Los componentes bioactivos que reducen los síntomas de la menopausia son las isoflavonas de la soja y los glucosinolatos de los vegetales crucíferos

La falta de estrógeno provoca los sofocos y la fatiga

Algunos de los tratamientos para acabar con el cáncer de mama inhiben la producción de estrógeno, una hormona que el Instituto Nacional del Cáncer (NIH) califica como carcinógeno humano. Sin embargo, esta hormona también tiene funciones muy importantes en el cuerpo femenino, como la creación de tejido mamario y un papel clave en el desarrollo del ciclo menstrual, y su ausencia provoca los síntomas característicos de la menopausia.

Sarah Nomura, autora principal del estudio, y sus compañeros, explican que las isoflavonas de la soja tienen la capacidad de adherirse a los receptores de estrógeno, provocando un efecto estrogénico débil. Por otro lado, los glucosinolatos de los vegetales crucíferos intervienen en la cantidad de enzimas metabolizantes que son capaces de tratar la inflamación y el nivel de estrógenos en el organismo. Ambos componentes bioactivos son los que reducen los síntomas derivados del tratamiento contra el cáncer de mama, según han descubierto estos investigadores, aunque advierten de que hacen falta más estudios que confirmen sus hallazgos.

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