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El alcohol en el embarazo puede afectar el cerebro del feto

Beber alcohol durante el embarazo, incluso una cantidad moderada como dos copas de vino cada semana, puede incidir negativamente sobre el desarrollo del cerebro del feto y hacer que el bebé tenga un menor coeficiente intelectual (CI).
Mujer embarazada bebiendo alcohol

Incluso dos copas de vino cada semana puede incidir negativamente sobre el desarrollo del cerebro del feto.

16 de Noviembre de 2012

Beber alcohol durante el embarazo, incluso una cantidad moderada como dos copas de vino cada semana, puede incidir negativamente sobre el desarrollo del cerebro del feto y hacer que el bebé tenga un menor coeficiente intelectual (CI).

Estas son las conclusiones de un estudio que han realizado en el Reino Unido científicos de las universidades de Oxford y Bristol, en el que evaluaron el coeficiente intelectual de alrededor de 4.000 niños y lo asociaron con la ingesta de alcohol de sus madres durante el embarazo.

Aunque un estudio previo (octubre de 2010) de la Universidad de Londres reveló que el consumo moderado de alcohol no suponía ningún riesgo para el feto en desarrollo, los autores de este nuevo trabajo han comprobado que tan solo seis unidades de alcohol a la semana durante la gestación –lo que se considera un consumo moderado– sí afecta al CI del bebé, si bien de forma leve.

Los estudios respecto al consumo de alcohol durante el embarazo que se habían llevado a cabo anteriormente eran observacionales, y ciertos factores pudieron influir en los resultados. Así, la mayoría de las madres que participaron en esos estudios y que bebieron con moderación durante su gestación, eran por lo general mujeres con un nivel educativo alto, que seguían una dieta apropiada en el embarazo y normalmente no fumaban, todos ellos factores positivos asociados a un coeficiente intelectual más alto en los niños, y que pudieron minimizar los efectos negativos del consumo de alcohol.

El estudio relacionó cuatro alteraciones en los genes que metabolizan el alcohol de los niños y sus madres con un coeficiente intelectual menor a los ocho años de edad

La nueva investigación, que ha publicado PLOS One, se centró en las variantes genéticas individuales que se alteran con el consumo de alcohol, y que no están por tanto asociadas a los hábitos de vida de la madre. Los científicos comprobaron que cuatro alteraciones en los genes que metabolizan el alcohol de los niños y sus madres se relacionaron con un CI menor a los ocho años de edad. El CI de estos niños disminuyó de media casi dos puntos como consecuencia de esta modificación genética.

Esto solo ocurrió en los niños cuyas madres habían ingerido entre una y seis bebidas alcohólicas a la semana durante la gestación, pero no en aquellos cuyas madres no habían probado el alcohol en todo el embarazo. Los investigadores explican que, a pesar de que no se puede demostrar que exista una relación causa-efecto, es bastante probable que el hecho de que el feto haya estado expuesto al alcohol durante su desarrollo sea el motivo de las diferencias que encontraron en el coeficiente intelectual de estos niños.

Por ello, y pese a que parece que el impacto sobre el bebé en el caso de un consumo moderado es leve, y es posible que no se dé en todas las embarazadas, recomiendan a las mujeres que no se arriesguen, y que eliminen el alcohol de su dieta durante la gestación.

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