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Los hijos de embarazadas expuestas a contaminación son más impulsivos

Las embarazadas expuestas a aires contaminados tienen más riesgo de que sus hijos sufran TDAH, impulsividad y trastornos cognitivos, incluso aunque la polución no supere los límites seguros.
Escrito por: Natalia Castejón

14/03/2018

Mujer embarazada con su hijo huperactivo

El cerebro de los fetos es muy vulnerable, no tiene la capacidad de protegerse de la contaminación.

Los hijos de mujeres que han estado expuestas a aire contaminado durante la gestación tienen más probabilidades de tener alteraciones cerebrales, que pueden causar desde trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o comportamientos impulsivos a adicciones y trastornos cognitivos en la infancia, según afirma un estudio publicado en la revista Biological Psychiatry.

La investigación ha sido realizada por un grupo de científicos del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y el Erasmus Medical Center de Rotterdam (Países Bajos), y es la primera que muestra la relación entre la polución durante la gestación y las dificultades en el control inhibidor de los hijos –la capacidad de autocontrol y de regulación de la impulsividad–, incluso dentro de los valores de contaminación que la Unión Europea considera como seguros.

Los niños cuyas madres pasaron su gestación en un ambiente contaminado tenían la corteza cerebral más delgada, causando problemas en el control inhibidor

En el estudio se hizo un seguimiento de la exposición a la polución, niveles de dióxido de nitrógeno, partículas gruesas y finas durante el embarazo de 783 mujeres, y cuando sus hijos cumplieron entre los 6 y los 10 años de edad les realizaron resonancias magnéticas del cerebro para conocer su morfología. El cerebro de los fetos es muy vulnerable, pues todavía no tiene la capacidad de protegerse de los tóxicos ambientales.

Problemas con niveles de contaminación considerados seguros

Los resultados mostraron que la exposición de las gestantes a las partículas finas de contaminación –incluso aquellas que estaban dentro del límite considerado como seguro– provocaba que los fetos tuvieran una corteza cerebral –la capa más externa de este órgano– más estrecha en algunas regiones, lo que podría causar problemas en el control inhibidor.

Del total de participantes en el estudio, solo el 0,5% de las embarazadas estuvieron expuestas a niveles por encima de los recomendados por la Unión Europea; por ello, Mònica Guxens, una de las autoras del trabajo, ha declarado que no se puede garantizar que los niveles de contaminación en las ciudades sean seguros, y advierte de que sus hallazgos se suman a los resultados de investigaciones anteriores que indicaron que exponerse a la polución atmosférica durante la etapa intrauterina afectaba al desarrollo cognitivo.

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