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La flora intestinal determina el riesgo de diabetes en los gatos

La diabetes reduce la diversidad bacteriana en el intestino de los humanos y un estudio ha demostrado que sucede lo mismo en los gatos, lo que puede ayudar a diagnosticar mejor la enfermedad y a mejorar su tratamiento.
Escrito por: Natalia Castejón

11/06/2019

Gato con riesgo de padecer diabetes

Los gatos son los únicos animales que junto con los humanos y los primates pueden llegar a desarrollar diabetes tipo 2, y ahora un nuevo estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), ha comprobado que será posible detectar esta enfermedad de manera más rápida en los felinos gracias al estudio de su microbiota intestinal.

La diabetes suele aparecer como consecuencia de la obesidad y la inactividad física y, además, tiende a reducir la abundancia y diversidad bacteriana que se encuentra en el intestino de los humanos, y en la nueva investigación se ha observado que esto también ocurre en el organismo de los gatos, por lo que parece ser que la enfermedad tiene los mismos efectos que en las personas, algo que hasta ahora no se tenía tan claro.

Cambios en la microbiota intestinal

Para comprobar si estas similitudes eran reales los investigadores estudiaron la composición microbiana de 82 gatos que vivían en Suiza y Dinamarca, y encontraron que la composición bacteriana de la flora intestinal de los que padecían diabetes era diferente a la de los mininos sanos, mientras que no había diferencias entre los que habitaban un país u otro. Los resultados fueron publicados en la revista Scientific Reports.

La composición de la flora intestinal de los gatos se altera y su variedad se reduce cuando padecen diabetes, al igual que ocurre en los humanos

Este nuevo avance, junto con el estudio del metabolismo de la glucosa, permite diagnosticar de manera más rápida la diabetes en las mascotas felinas, lo que ayuda a que los veterinarios puedan dar indicaciones sobre cómo adaptar la dieta cuanto antes para ayudar al animal a disfrutar de una mejor calidad de vida.

Además, como explica Charlotte Reinhard Bjørnvad, una de las autoras del estudio, creen que este hallazgo es el primer paso para comprender mejor cómo actúa esta enfermedad tanto en los gatos como en las personas, pues algunas dudas son más fáciles de resolver realizando pruebas con animales.

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