Trabajar en turno de noche asociado a más problemas cardiacos

Las personas que trabajan por la noche tienen más riesgo de sufrir fibrilación auricular, es decir, un ritmo cardiaco irregular y rápido, especialmente las mujeres y aquellos que no hacen ejercicio físico de manera regular.
Escrito por: Natalia Castejón

17/08/2021

Mujer trabajando en el turno de noche

Trabajar por la noche puede acabar causando problemas de salud, incluyendo algunos tan graves como ciertos tipos cáncer, y un reciente estudio ha encontrado que los horarios laborales nocturnos aumentan el riesgo de enfermedad cardiaca y, más concretamente, incrementan las probabilidades de desarrollar fibrilación auricular, una alteración en las aurículas del corazón que provoca un ritmo cardiaco irregular.

La investigación, realizada por miembros de la Universidad JiaoTong (China) y la Universidad de Tulane (EE.UU.) y publicada en el European Heart Journal, ha analizado la salud cardiaca de 283.657 personas registradas en el Biobanco del Reino Unido y de sus correspondientes turnos de trabajo, además de 166 variaciones genéticas asociadas a la fibrilación auricular.

Trabajar en turno de noche durante 10 años aumentó un 18% el riesgo de desarrollar fibrilación auricular

Los resultados indicaron que cuanto más tiempo y más frecuentemente trabajaban las personas en turnos de noche mayor era su riesgo de fibrilación auricular. En concreto, se observó un 12% más de riesgo de este trastorno del corazón en aquellos que trabajaban de forma habitual o permanente en horario nocturno, en comparación con los que lo hacían de día. Este porcentaje aumentó al 18% después de 10 años, o incluso más para los que tenían este horario durante toda su vida.

Las mujeres y las personas inactivas tienen más riesgo

En el caso de las personas que trabajaron un promedio de tres a ocho turnos de noche al mes durante unos diez años o más, las probabilidades de desarrollar fibrilación auricular aumentaron al 22% en comparación con los trabajadores de turno de día. Además, se encontró un vínculo con más probabilidades de enfermedad coronaria entre aquellos que en la actualidad trabajaban en turnos nocturnos, en los que llevaban con turnos nocturnos durante 10 años o más, y en los que durante toda su vida hicieron de tres a ocho turnos nocturnos al mes, cuyo riesgo de desarrollar esta patología aumentó en un 22%, un 37% y un 35%, respectivamente, en comparación con los trabajadores diurnos.

Sin embargo, no se encontró una asociación entre trabajar por la noche y un aumento del riesgo de accidente cerebrovascular ni de insuficiencia cardiaca; además, se observó que los niveles de riesgo genético no afectaban a la relación entre el trabajo nocturno y el riesgo de fibrilación auricular.

Lu Qi, uno de los autores del estudio, ha explicado: “Descubrimos que las mujeres eran más susceptibles a la fibrilación auricular que los hombres cuando trabajaban en turnos nocturnos durante más de diez años. Su riesgo aumentó significativamente en un 64% en comparación con los trabajadores diurnos. Los individuos que realizaban una cantidad ideal de actividad física de 150 minutos a la semana o más de intensidad moderada, 75 minutos a la semana o más de intensidad vigorosa, o una combinación equivalente, tenían un riesgo menor de fibrilación auricular que aquellos con actividad física no ideal cuando se exponen durante toda la vida a un trabajo en turnos nocturnos”.

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