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Descubren cómo nuestro cerebro es capaz de ‘escuchar’ las vibraciones

El cerebro podría interpretar los sonidos y la vibración (como la de los teléfonos móviles) de manera similar, pues las neuronas de la corteza somatosensorial tienen reacciones casi idénticas ante ambos estímulos.
Escrito por: Natalia Castejón

20/03/2019

Concepto de cómo nuestro cerebro puede escuchar las vibraciones de un teléfono móvil

¿Te has preguntado alguna vez por qué nos damos cuenta de la vibración de nuestros teléfonos móviles cuando no los tenemos encima? Puede que creas que es porque los oyes, pero no es del todo exacto. Un reciente estudio llevado a cabo por un equipo de neurocientíficos de la Universidad de Ginebra (UNIGE) ha demostrado en un ensayo con ratones que nuestro cerebro cuando detecta un temblor actúa de manera muy similar a cuando escucha un sonido.

La investigación, publicada en la revista Nature, analizó la actividad de cientos de neuronas de la corteza somatosensorial de los ratones mientras se sometía a su pata delantera a vibraciones de distintas frecuencias, todo ello mediante microscopía de dos fotones. Los resultados mostraron que las neuronas se activaron de manera selectiva, respondiendo de manera intensa a algunas frecuencias y de forma más moderada a otras.

Las vibraciones transmitidas a través de la materia son percibidas, tratadas y codificadas por el cerebro de manera muy similar a los sonidos

Según ha explicado Mario Prsa, principal autor del estudio, las neuronas se activan dependiendo de la combinación de frecuencia y amplitud, un ratón no puede diferenciar una vibración de amplitud baja y alta frecuencia de una de alta amplitud y frecuencia baja. Pero lo importante, explica, es que este efecto ocurre casi de manera idéntica en el sistema auditivo, donde el tono de un sonido varía en función de su frecuencia y volumen.

Las vibraciones nos ayudan a percibir mejor lo que nos rodea

Lo que viene a decir este trabajo es que las vibraciones que se transmiten a través de la materia son percibidas, tratadas y codificadas por el cerebro de manera muy similar a los sonidos. Además, no hay que olvidar que los pequeños temblores que ocurren a nuestro alrededor son importantes para poder percibir de manera más real el mundo.

Los investigadores quisieron conocer dónde se originaban los estímulos somatosensoriales y para ello hicieron un análisis histológico de los corpúsculos de Pacini – unos receptores sensoriales que se encuentran en la piel y que responden a las vibraciones y a la presión mecánica– en las extremidades delanteras. Sin embargo, se sorprendieron al encontrar que el epicentro estaba en los huesos del antebrazo, y no en la punta de los dedos como es habitual.

En conclusión, esta investigación parece revelar que existe “un antiguo canal sensorial que podría ser un precursor evolutivo de la audición”, según Mario Prsa, esto podría explicar por qué el tráfico o las vibraciones o golpes que se producen durante las obras nos causan molestias o nos parecen desagradables, incluso aunque no lo oigamos.

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