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Una terapia de estimulación cerebral, eficaz para tratar la depresión

La estimulación de corriente alterna transcraneal –TACS–, una técnica de estimulación cerebral, logra reducir un 50% los síntomas de depresión en más del 70% de los pacientes que han participado en un ensayo clínico.
Escrito por: Eva Salabert

14/03/2019

Estimulación cerebral para tratar la depresión

Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte han realizado un estudio con 32 personas diagnosticadas con depresión mayor para comprobar si una técnica específica de estimulación cerebral denominada TACS (estimulación de corriente alterna transcraneal) era capaz de mejorar este trastorno, y han observado que el 77,8% de los que recibieron el tratamiento experimentaron una disminución de al menos el 50% en los síntomas de la depresión.

La TACS es un método no invasivo de estimulación cerebral, que a diferencia de la estimulación directa transcraneal (tDCS) en la que se conectan electrodos a varias zonas del cerebro para enviar un flujo constante de electricidad débil, está centrado en las oscilaciones alfa específicas del individuo, que consisten en ondas cerebrales de entre ocho y 12 hercios de frecuencia que se pueden medir con un electroencefalograma (EEG).

La TACS es un método no invasivo de estimulación cerebral centrado en las oscilaciones alfa específicas del individuo que se miden con un electroencefalograma

La intensidad de estas ondas aumenta cuando una persona sueña despierta, medita, o se concentra en una idea específica, es decir, cuando el cerebro está focalizado y se aísla de estímulos externos. Y en los pacientes con depresión mayor las oscilaciones alfa son más asimétricas, lo que significa que tienen una mayor actividad en una zona del cerebro –el lóbulo frontal izquierdo– que en la otra.

Una reducción significativa de los síntomas depresivos

Para realizar este ensayo clínico doble ciego –en el que ni los investigadores ni los pacientes sabían qué tipo de terapia estaban recibiendo– se dividió a los participantes en tres grupos. A uno se le administró un placebo que consistió en un breve estímulo eléctrico para imitar la sesión de TACS; otro –que actuó como control– recibió una sesión de TACS de 40 hercios (un rango muy superior al que los investigadores pensaban que afectaría a las ondas alfa), y el tercer grupo recibió el tratamiento verdadero: una corriente eléctrica de 10 hercios TACS enfocado en las ondas alfa naturales de cada persona.

Todas estas intervenciones duraron 40 minutos y se llevaron a cabo cinco días consecutivos. Los autores del trabajo no encontraron una reducción estadísticamente significativa en los síntomas de la depresión en el grupo de tratamiento en comparación con los otros dos grupos. Sin embargo, cuando revisaron los datos dos semanas después de finalizar el tratamiento comprobaron que el 77,8% de los individuos que lo recibieron indicaron que los síntomas depresivos se habían reducido al menos un 50% comparándolos con los que tenían al inicio de la intervención.

Flavio Frohlich, uno de los autores de la investigación, que se ha publicado en Translational Psychiatry, ha explicado que es el primer estudio de este tipo que realizan con pacientes y que el hecho de haber obtenido resultados tan positivos le hace confiar en que esta estrategia podría ayudar a muchas personas con depresión.

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