La motivación laboral depende de cómo procese la fatiga el cerebro

La predisposición a trabajar no es algo estable, sino que depende de los ritmos fluctuantes de la fatiga que experimenta una persona, y su motivación para esforzarse disminuye a medida que repite una tarea a lo largo del tiempo.
Escrito por: Eva Salabert

30/07/2021

Motivación laboral: así influye la fatiga

La fatiga es una sensación de agotamiento y falta de energía que solemos experimentar a diario tras realizar tareas exigentes, y que puede hacer que perdamos la motivación y deseemos tomarnos un descanso. Aunque los científicos comprenden los mecanismos que emplea el cerebro para decidir si una determinada tarea merece que le dediquemos esfuerzo, no se comprendía bien cómo influía la fatiga en este proceso.

Ahora, investigadores de la Universidad de Birmingham y la Universidad de Oxford han mostrado que la predisposición a trabajar no es una actitud fija, sino que depende de los ritmos fluctuantes de la fatiga. El equipo de científicos llevó a cabo un estudio para investigar el impacto de la fatiga en la decisión de una persona de realizar un esfuerzo, y encontraron que la gente fue menos propensa a trabajar y realizar el esfuerzo –incluso si era recompensada por ello– cuando estaba fatigada.

Con el tiempo se desarrolla una sensación de fatiga a más largo plazo que quita las ganas de trabajar a la gente y que no desaparece con breves descansos

Sorprendentemente, los investigadores comprobaron que había dos tipos de fatiga diferentes que se detectaban en distintas áreas del cerebro. En el primer caso, la fatiga es experimentada como un sentimiento a corto plazo que se puede superar tras un corto descanso. Con el tiempo, sin embargo, se desarrolla una sensación a más largo plazo que quita las ganas de trabajar a la gente y que no desaparece con breves descansos.

Cambios en la motivación para trabajar asociados a la fatiga

“Descubrimos que la disposición de las personas a esforzarse fluctuaba momento a momento, pero disminuía gradualmente a medida que repetían una tarea a lo largo del tiempo”, explica Tanja Müller, primera autora del estudio, que añade que “estos cambios en la motivación a trabajar parecen estar relacionados con la fatiga y en ocasiones hacen que decidamos no perseverar”.

En la investigación, que se ha publicado en Nature Communications, el equipo analizó a 36 personas jóvenes y sanas a las que solicitaron que realizaran un esfuerzo físico para obtener diferentes cantidades de recompensas económicas, y utilizaron un modelo matemático para predecir cuánta fatiga sentiría cada participante en cualquier momento del experimento y cuánto influía esa fatiga en sus decisiones de trabajar o descansar.

“La disposición de las personas a esforzarse fluctuaba momento a momento, pero disminuía gradualmente a medida que repetían una tarea a lo largo del tiempo”

Los voluntarios completaron más de 200 pruebas, y en cada una de ellas se les preguntó si preferirían 'trabajar' –lo que suponía apretar un dispositivo de fuerza de agarre– y obtener las recompensas más altas ofrecidas, o descansar y ganar solo una pequeña recompensa. Mientras desarrollaban la tarea los participantes también fueron sometidos a una prueba de resonancia magnética que permitió a los investigadores buscar actividad en el cerebro que coincidiera con las predicciones del modelo matemático.

Encontraron áreas de la corteza orbitofrontal del cerebro que tenían actividad que fluctuaba en línea con las predicciones, mientras que un área denominada estriado ventral indicaba cuánto estaba influyendo la fatiga en la motivación de las personas para seguir trabajando. “Este trabajo proporciona nuevas formas de estudiar y comprender la fatiga, sus efectos en el cerebro, y por qué puede cambiar la motivación de algunas personas más que de otras", afirma el Dr. Matthew Apps, otro de los principales autores del estudio.

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