Adicción al juego online
La adicción al juego online, sobre todo apuestas deportivas, se considera ya un trastorno mental, que afecta sobre todo a hombres de 18 a 30 años. Conoce los factores que favorecen su aparición, y cómo prevenirla y ponerle fin.

Tratamiento y prevención de la adicción al juego online

Actualizado: 20 de diciembre de 2019

Coinciden los expertos en señalar que, entre los síntomas de una adicción al juego online, “lo primero que llama la atención es el dinero”, la falta del mismo, las deudas… A ello se unen pequeños cambios de personalidad que se van produciendo de forma gradual: más irascibilidad, comportamiento a la defensiva, poca comunicación, aislamiento, desconexión del resto de miembros del hogar, etcétera.

“Las familias lo que suelen reportarnos es que no saben qué le pasa al paciente, pero de lo que están seguras es de que algo le está sucediendo. El cambio emocional lo destacan siempre”, afirma Susana Jiménez, jefa de la Unidad de Juego Patológico del Hospital Universitario de Bellvitge, investigadora del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL).

Una vez en la consulta y diagnosticada la adicción y las causas subyacentes a la misma, tanto esta experta, como Antón Durán, director de la Fundación Hay Salida para el tratamiento de las adicciones, coinciden en que el tratamiento de la adicción al juego online es casi idéntico al de otras adicciones, con la salvedad de que en estos tratamientos también entran en juego los dispositivos tecnológicos personales y domésticos, puerta de entrada a las webs y apps de juego online y apuestas deportivas.

¿Tienen éxito las terapias para la adicción al juego online?

En general los programas constan de un periodo de entre cuatro y seis meses de sesiones semanales de aproximadamente una hora y media de terapia en grupo. Durante ese periodo también se retiran los dispositivos que pueden facilitar el acceso al juego, e incluso en algunos centros los pacientes son inscritos en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego (RGIAJ), que prohíbe a los pacientes el acceso al juego o juegos que han sido los desencadenantes de la adicción.

Si tras este periodo de entre cuatro y seis meses los pacientes se mantienen abstinentes, sin ganas de jugar, y hacen una buena prevención de recaídas porque saben identificar los síntomas y tienen recursos para afrontarlos, pasan a una fase de seguimiento de dos años en total, tras la cual se les puede considerar libres de la adicción.

Adicción al juego online

Para la experta del IDIBELL, las principales variables de éxito o fracaso de la terapia son dos: por un lado, la motivación por hacer el tratamiento, es decir, que los pacientes no vayan obligados a la terapia, y, por otro, la toma de conciencia de la enfermedad. “Si se cumplen estas dos variables el tratamiento va a funcionar”, asevera la experta.

Existe un mito de que es imposible salir de estas adicciones, pero es mentira. En realidad los resultados son buenos en las terapias para el trastorno del juego online; un 70% de los pacientes se recuperan completamente, mientras que un 30% tienen una evolución más complicada, con alguna recaída o el abandono de la terapia”, explica Jiménez, que añade que en estudios muy recientes de trayectorias clínicas de respuesta al tratamiento se ha visto que de este 30% de pacientes con una mala respuesta “solo hay un 6% que tienen una respuesta muy, muy mala”, por lo que el reto pasar por “conseguir terapias para estos pacientes que suelen acabar abandonando muy rápidamente”.

Prevención de la adicción al juego online

Como siempre, no obstante, es preferible prevenir que curar, de ahí que la investigadora destaque que se está trabajando en esa línea para fortalecer la prevención de la adicción al juego online desde edades muy tempranas. “Siempre habíamos pensado que la prevención era importante en los grupos de mayor riesgo (adolescentes, personas de edad avanzada…), pero ahora somos conscientes de que las campañas no solo hay que dirigirlas a estas poblaciones, sino ponerlas en marcha desde la infancia para que los niños y niñas ya crezcan con esa idea.

Del mismo modo en que les educamos en los riesgos del consumo de alcohol, tabaco o drogas, también hay que hacer psicoeducación en el uso saludable de las pantallas, de los videojuegos y también del juego de apuestas, porque ya hay estudios alarmantes que señalan que niños de 10, 11 o 12 años no ven riesgo en estas apuestas. Es algo que hay que trabajar en casa y en las escuelas”, argumenta.

Antón Durán, por su parte, considera que la prevención, entendida como charlas, campañas de publicidad, etcétera. “no da buen resultado”. El experto matiza que no es cuestión de no informar, pero sí de ser conscientes de que es difícil que un adolescente no pruebe determinados desencadenantes de adicción. “En el caso de los adolescentes, la presión de los iguales es tan fuerte que es muy difícil que los jóvenes no prueben el juego”, explica.

No obstante, Durán destaca la importancia de “tener un mayor control, e incluso eliminar, la publicidad relativa al juego online”, así como de reducir su disponibilidad. “Está demostrado con las drogas legales, tanto el tabaco como el alcohol, que cuanto mayor es la disponibilidad de la sustancia (o en este caso de la actividad) más porcentaje de personas se enganchan”, concluye.

Creado: 20 de diciembre de 2019

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