Descubren cómo la sal interfiere en el flujo sanguíneo del cerebro

El consumo de sal afecta al cerebro, alterando el flujo sanguíneo del hipotálamo y liberando vasopresina, una hormona regulatoria, como respuesta compensatoria para reducir los niveles de sodio en sangre.
Escrito por: Natalia Castejón

15/11/2021

Sal afecta al flujo sanguíneo cerebral

La sal está presente en muchos alimentos y muchas veces no somos conscientes de las cantidades diarias que ingerimos. Se sabe que en exceso puede causar hipertensión arterial o insuficiencia renal, pero ahora un estudio de la Georgia State University (EE.UU) ha analizado cómo el sodio interfiere en el flujo sanguíneo del cerebro, encontrando que su consumo está relacionado con cambios en la actividad neuronal.

Al tomar sal, el flujo sanguíneo del hipotálamo se reduce, provocando hipoxia, por ello, el cerebro genera vasopresina, una hormona que regula el sodio en sangre

Los investigadores han estudiado los cambios que se producen en el flujo sanguíneo del hipotálamo –la zona del cerebro encargada de las tareas como beber, comer, la reproducción o la regulación de la temperatura corporal– cuando las personas consumían sal. El análisis se llevó a cabo con técnicas quirúrgicas combinadas con técnicas estado-neuroimagen de última generación.

Los resultados, dados a conocer en la revista Cell Reports, indicaron que el cerebro detecta la sal ingerida y activa una serie de mecanismos compensatorios para reducir esos niveles de sal en la sangre. Para conseguirlo, libera vasopresina, una hormona antidiurética clave en el control del sodio. Además, encontraron una reducción del flujo sanguíneo a medida de que las neuronas se activaban el hipotálamo, que provocaban hipoxia o déficit de oxígeno.

El exceso de sal puede derivar en hipoxia cerebral

“Los hallazgos nos tomaron por sorpresa porque vimos vasoconstricción, que es lo opuesto a lo que la mayoría de la gente describió en la corteza en respuesta a un estímulo sensorial. Normalmente se observa una reducción del flujo sanguíneo en la corteza en el caso de enfermedades como el alzhéimer o después de un accidente cerebrovascular o isquemia”, explica el Dr. Javier Stern, director del estudio.

La explicación que barajan es que cuando se toma grandes cantidades de sal, los niveles de sodio se encuentran elevados durante un periodo largo de tiempo, y creen que la hipoxia podría ser un mecanismo de fortalecimiento de las neuronas para conseguir una estimulación sostenida del sodio, manteniéndolas activas durante un largo periodo de tiempo.

El siguiente paso de los investigadores es analizar los efectos de la sal en el cerebro, llamado acoplamiento neurovascular inverso, en modelos animales, para poder así saber si el consumo abusivo de sodio propicia la hipertensión, pues estiman que entre el 50% y el 60% de los casos de esta enfermedad están causados por la sal.

“Si ingieres mucha sal de forma crónica, tendrás hiperactivación de las neuronas de vasopresina. Este mecanismo puede entonces inducir una hipoxia excesiva, lo que podría provocar daño tisular en el cerebro. Si podemos comprender mejor este proceso, podemos diseñar nuevos objetivos para detener esta activación dependiente de la hipoxia y quizás mejorar los resultados de las personas con presión arterial alta dependiente de la sal”, aclara el Dr. Stern.

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