6 complicaciones del embarazo alertan de patologías cardiacas futuras

Las mujeres con trastornos del embarazo como hipertensión, diabetes gestacional, parto prematuro, bajo peso al nacer, muerte fetal o desprendimiento de placenta tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
Escrito por: Natalia Castejón

29/03/2021

Trastornos del embarazo y cardiopatías futuras

Aproximadamente entre el 10% y el 15% de las embarazadas tienen algún tipo de trastorno en el embarazo que afectan tanto a la madre como al feto. Una declaración científica realizada por la American Heart Association ha asociado seis de estos efectos adversos a una mayor probabilidad de que las mujeres que los padecen acaben desarrollando alguna enfermedad cardiovascular en el futuro.

Las seis complicaciones que se nombran en la investigación, publicada en la revista Circulation, son: la hipertensión arterial durante el embarazo, la diabetes gestacional, parto prematuro, tamaño pequeño del neonato para la edad gestacional, muerte fetal o desprendimiento de placenta. Las mujeres que padecen alguno de ellos verían aumentado el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares más adelante en la vida en comparación con las mujeres que no tuvieron complicaciones del embarazo.

“Los resultados adversos del embarazo están relacionados con mujeres que tienen hipertensión, diabetes, colesterol anormal y eventos de enfermedades cardiovasculares, incluidos ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, mucho después de sus embarazos”, explica Nisha I. Parikh, una de las autoras del estudio.

Hasta un 83% más de riesgo de derrame cerebral

Concretamente, se encontró que la hipertensión en el embarazo aumento el riesgo de enfermedad cardiovascular futura un 67% y hasta un 83% el riesgo de derrame cerebral. En el caso de la diabetes gestacional, se observó un 68% más de probabilidades de problemas cardiovasculares con el tiempo y hasta 10 veces más riesgo de que la mujer tenga diabetes tipo 2 después del embarazo.

La preeclampsia (presión arterial alta durante el embarazo junto con signos de daño en el hígado, los riñones u otro órgano vital) es una afección grave y está relacionada con un riesgo 2,7 veces mayor de enfermedad cardiovascular posterior.

En cuanto al parto prematuro –antes de la semana 37 de gestación– se duplicaban las probabilidades de que la mujer acabe teniendo alguna enfermedad cardiovascular o accidentes cerebrovasculares. El desprendimiento de placenta fue asociado a un 82% más de riesgo de cardiopatía y la muerte fetal antes del parto duplicaba este riesgo.

Es posible reducir el riesgo de trastornos gestacionales si se lleva una dieta saludable durante los tres años previos al embarazo

Por ello, la investigadora considera que la prevención o el tratamiento temprano de estos factores de riesgo puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares futuras. En conclusión, los resultados adversos durante la gestación podrían alertar a los profesionales médicos del riesgo cardiaco futuro, por lo que se pueden tomar medidas para prevenirlos de manera precoz.

Además, parece ser que el riesgo de complicaciones en el embarazo se podría reducir siguiendo una dieta saludable durante los tres años previos al embarazo. “Adoptar una dieta saludable para el corazón, patrones de sueño saludables y aumentar la actividad física entre las mujeres que experimentan resultados adversos del embarazo debe comenzar durante el embarazo y continuar en el posparto y durante el resto de la vida de la paciente. Estas son intervenciones importantes en el estilo de vida para disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares”, aclara Parikh. En el estudio también se cita a la lactancia materna como un método de prevención de las enfermedades cardiovasculares y los trastornos metabólicos.

Por otro lado, apuntan que las mujeres negras, asiáticas e hispanas tienen más probabilidades que las mujeres blancas de experimentar resultados adversos en el embarazo, y tienen una mayor carga de factores de riesgo de enfermedad cardiovascular y enfermedad cardiovascular en comparación con las mujeres blancas. Por ello, se necesita más investigación para abordar estas disparidades.

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