La variante británica del SARS-CoV-2 puede afectar a perros y gatos

Los perros y gatos pueden infectarse con la variante británica del coronavirus B.1.1.7, que se transmite con más facilidad entre las personas, y puede causar problemas cardíacos a las mascotas, como miocarditis.
Escrito por: Eva Salabert

23/03/2021

Variante británica afecta a las mascotas

No es la primera vez que se detectan infecciones por coronavirus en los animales domésticos; de hecho, un estudio publicado el año pasado indicaba que perros y gatos podían dar positivo en SARS-CoV-2, aunque no transmitían la enfermedad a los seres humanos. Sin embargo, durante la segunda ola de la pandemia el hospital veterinario Ralph Veterinary Referral Center (RVRC) en Marlow, Buckinghamshire, (Reino Unido) ha
informado de los primeros casos de infección de perros y gatos domésticos por la variante británica B.1.1.7 del SARS-CoV-2, además, han detectado un aumento de mascotas con miocarditis, una inflamación del tejido cardíaco que puede provocar insuficiencia cardíaca.

Por ello, los veterinarios han advertido que podría haber un vínculo entre la variante británica del coronavirus B.1.1.7 y problemas de corazón en perros y gatos, según ha informado The Guardian. Estos casos se encontrarían entre las primeras infecciones identificadas en animales con la variante B.1.1.7. Esta cepa es muy contagiosa, se ha convertido en la dominante en Reino Unido, donde constituye alrededor del 95% de las infecciones, y su presencia se ha detectado en al menos otros 85 países.

Fuera del Reino Unido otro estudio ha confirmado la presencia de la cepa británica en estas mascotas. A mediados de febrero científicos de la Universidad Texas A&M también identificaron la variante B.1.1.7 en un gato doméstico y un perro de raza mixta que residían en el mismo hogar en el condado de Brazos (Texas). Su propietario dio positivo al coronavirus antes de que sus animales presentaran síntomas, y aunque ambas mascotas permanecían asintomáticas cuando dieron positivo en la prueba, unas semanas después comenzaron a estornudar, aunque según su dueño disfrutan de buena salud.

Las mascotas experimentaron síntomas de insuficiencia cardíaca como falta de apetito, letargo, falta de aire o respiración rápida, e incluso arritmias graves

Luca Ferasin, cardiólogo del RVRC, que ha liderado la investigación en Reino Unido –que de momento se ha publicado en un preprint–, ha declarado a este diario londinense: “No queremos sembrar el pánico innecesariamente, especialmente porque en este momento tenemos una fuerte sospecha de transmisión de persona a mascota, pero no al revés, y no lo sabemos con certeza. Pero los veterinarios deben ser conscientes de esto para poder comenzar a realizar pruebas si sospechan un caso potencial de infección por COVID-19”.

Síntomas de insuficiencia cardíaca en perros y gatos

Los autores del estudio han lanzado un llamamiento para que los veterinarios presten atención a síntomas en perros y gatos que puedan alertar de una insuficiencia cardíaca y que, en esos casos, les hagan la prueba del coronavirus, sobre todo si sus dueños o convivientes se han infectado recientemente.

El equipo había advertido un incremento en la proporción de los gatos y perros ingresados en el RVRC con miocarditis entre diciembre de 2020 y febrero de este año. Aunque no era una cantidad descomunal, solo 18, se trataba de casi 10 veces más de lo que este hospital de animales solía ver durante los mismos meses.

Las mascotas atendidas experimentaron síntomas de insuficiencia cardíaca como falta de apetito, letargo, falta de aire o respiración rápida, e incluso arritmias graves (latidos cardíacos irregulares), a pesar de que no tenían antecedentes de patología cardíaca. Las pruebas de laboratorio mostraron anomalías cardíacas y líquido en los pulmones, síntomas también observados en pacientes humanos con COVID-19.

“El mensaje para los dueños de mascotas es el mismo: si tienes COVID-19, ten en cuenta que se puede transmitir a las mascotas, así que evita el contacto con ella y, si eso no es posible, usa una mascarilla, por ejemplo a la hora de preparar su comida”

El incremento de los casos en animales coincidió con un aumento de los casos de COVID-19 en humanos asociado a la variante B.1.1.7 en el Reino Unido. Además, en la mayoría de las mascotas con miocarditis, su propietario había presentado síntomas de COVID-19 o había dado positivo al coronavirus entre tres y seis semanas antes de que el animal enfermara. Muchas de las mascotas también dieron positivo al SARS-CoV-2.

La variante británica del SARS-CoV-2 podría afectar a perros y gatos

Para comprobar si los problemas cardíacos estaban relacionados con el aumento de casos de COVID en las personas, Ferasin recogió muestras de sangre y frotis de la nariz, la garganta y el recto de seis gatos y un perro con miocarditis, así como sangre de dos gatos y dos perros que se recuperaban de una miocarditis en la UCI.

De todos ellos, dos gatos y un perro dieron positivo al coronavirus en sus muestras rectales, y se encontraron anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en la sangre de otros dos gatos y un perro. Todos los animales se recuperaron tras el tratamiento, excepto un gato que tuvo que ser sacrificado.

El impacto del coronavirus en las mascotas

El impacto que han tenido hasta ahora las diferentes variantes del coronavirus no se ha determinado, ya que a pesar de los 120 millones de personas diagnosticadas con COVID-19 en el mundo, muy pocas mascotas han dado positivo al virus, pero probablemente esto se deba a que no se les realizan pruebas y a que en la mayoría de los casos sus síntomas son leves (tos, estornudos, secreción nasal o conjuntivitis), o no tienen ninguno. Además, los especialistas en enfermedades infecciosas opinan que es probable que el papel que desempeñen los animales de compañía en la transmisión del SARS-CoV-2 a las personas sea mínimo o nulo.

De momento se desconoce cuántos animales infectado con la variante británica podrían desarrollar problemas cardíacos. Como señala Ferasin “Estamos un poco sesgados porque solo vemos a pacientes cardíacos y solo a los críticos”, por lo que este experto aconseja que “si la gente sospecha que algo anda mal con su animal, contacte a su veterinario”.

Es probable que el papel que desempeñen los animales de compañía en la transmisión del SARS-CoV-2 a las personas sea mínimo o nulo

En declaraciones a The Guardian, Mick Bailey, profesor de inmunología comparada en la Universidad de Bristol, ha señalado: “Se ha establecido la capacidad de las cepas anteriores para infectar perros y gatos, tanto en el Reino Unido como en otros lugares. El artículo de Ferasin demuestra que la variante B117 también puede infectar a perros y gatos, pero eso no debería sorprendernos demasiado. Dado que parece que se transmite más fácilmente en humanos, tampoco debería sorprendernos que sea más fácil de infectar a perros y gatos”.

“El mensaje para los dueños de mascotas es el mismo: si tienes COVID-19, ten en cuenta que se puede transmitir a las mascotas, así que evita el contacto con ella y, si eso no es posible, usa una mascarilla, por ejemplo a la hora de preparar su comida”, concluye Margaret Hosie, profesora de virología comparada en el centro de investigación de virus de la Universidad de Glasgow.

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