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La circuncisión en los bebés, ¿es recomendable?

La Asociación Americana de Pediatría recomienda la circuncisión en todos los recién nacidos en EE.UU., al asociarla a un menor riesgo para contraer el VIH, herpes o infecciones del aparato urinario.
La mano de un adulto sostiene la de un bebé

La Asociación Americana de Pediatría, que antes se mantenía neutral, se ha posicionado ahora a favor de la circuncisión.

12 de Agosto de 2013

La circuncisión es una práctica que han realizado tradicionalmente musulmanes y judíos por motivos religiosos, y que se ha ganado numerosos detractores que la consideran una mutilación innecesaria a bebés que todavía no tienen capacidad de decisión.

Debido a la diversidad de opiniones entre los especialistas sobre los riesgos o beneficios de la intervención, no es habitual que se emplee con fines terapéuticos. Sin embargo, ahora, expertos de la Asociación Americana de Pediatría recomiendan la circuncisión en todos los recién nacidos en Estados Unidos, porque consideran que las ventajas que puede aportar son mayores que sus posibles riesgos o inconvenientes. Y es que diversos estudios asocian la circuncisión con un menor riesgo para contraer enfermedades de transmisión sexual, como el VIH, herpes, o infecciones del aparato urinario.

Diversos estudios asocian la circuncisión con un menor riesgo para contraer el VIH, herpes o infecciones del aparato urinario

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos como el Programa de la ONU contra el sida, ya habían aconsejado anteriormente esta práctica como medida efectiva de prevención contra la transmisión del VIH. En concreto, en África, ya se están llevando a cabo programas de circuncisión entre los varones de diversos países con el objetivo de frenar la transmisión del virus del sida, y tres estudios distintos han revelado que la circuncisión disminuye hasta un 60% el riesgo de contagio en hombres heterosexuales.

En el extremo contrario está un movimiento denominado ‘intactivismo’, que aboga por el derecho del niño a su integridad física, y considera que la circuncisión, independientemente de los riesgos físicos, puede tener consecuencias psicológicas adversas para el niño al que, además, se le priva del derecho a decidir. Los detractores de la circuncisión la han llegado a comparar con la ablación del clítoris, una mutilación a la que se somete a las niñas en determinadas religiones.

Independientemente de ideologías y de la polémica que suscita el que se prohíba una práctica que constituye una tradición religiosa para algunos, la Asociación Americana de Pediatría (AAP), que antes se mantenía neutral, se ha posicionado ahora a favor de la circuncisión, y aunque cree que los beneficios para la salud no son suficientes como para que se recomiende la circuncisión de forma indiscriminada a todos los bebés, sí justifica el acceso a esta práctica a las personas que la elijan para sus hijos, y considera que los seguros médicos, tanto públicos como privados, deben sufragarla.

La AAP se basa en las conclusiones de un grupo de expertos que en 2007 realizaron una investigación que incluyó más de 1.000 estudios sobre la circuncisión, y llegaron a la conclusión de que esta práctica beneficiaba la salud por reducir el riesgo de infecciones y no parecía afectar negativamente ni la función del pene ni su sensibilidad durante las relaciones sexuales.

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'Fuente: 'Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP)''