PUBLICIDAD

La forma de gastar las calorías también influye en la obesidad infantil

Comer mucho y el modo en que se gastan las calorías ingeridas es un factor más determinante para desarrollar obesidad en la infancia que el sedentarismo, según un estudio con niños americanos y de la selva amazónica.
Escrito por: Eva Salabert

20/12/2019

Niño con problemas de obesidad infantil por la alimentación

La obesidad se produce a consecuencia de un desequilibrio entre la cantidad de calorías ingeridas en la dieta y la energía que se consume con el ejercicio o las tareas diarias, por lo que la falta de actividad física se considera uno de los factores involucrados en el sobrepeso. Sin embargo, un nuevo estudio ha demostrado que la obesidad infantil se debe más a la ingesta excesiva de comida que al sedentarismo, y que la forma en la que se gastan las calorías también influye en la ganancia de peso.

Esta novedosa investigación ha revelado que aunque los niños que se dedican a recolectar hortalizas en la selva amazónica no gastan más calorías en su día a día que los menores que residen en Estados Unidos, sí lo hacen de manera diferente, y este hallazgo ha ofrecido pistas que contribuirán a comprender mejor las causas de las elevadas tasas de obesidad y mala salud metabólica a nivel mundial.

Los niños shuar eran alrededor de un 25% más activos físicamente y gastaban un 20% más de energía en reposo que los del grupo con un estilo de vida industrializado

En la investigación, realizada por científicos de la Universidad de Baylor (Texas) se analizaron datos energéticos de 44 niños shuar recolectores y horticultores, de entre cinco y 12 años de edad, que fueron comparados con los de niños que vivían en Estados Unidos y el Reino Unido. Los shuar viven en una región amazónica aislada de Ecuador, su estilo de vida se basa en la caza, la pesca y la horticultura, y no disponen de tecnología que facilite su trabajo.

Niños más activos que gastaban las mismas calorías

Los investigadores midieron el gasto energético de ambos grupos de menores con métodos de seguimiento de isótopos y respirometría tradicionales, y combinaron los datos obtenidos con otros que revelaban la actividad física y la actividad inmune. Comprobaron así que los niños shuar son alrededor de un 25% más activos físicamente y tienen un 20% más gasto de energía en reposo –lo que refleja una elevada actividad del sistema inmune– que los del grupo que llevaba un estilo de vida industrializado. Sin embargo, el gasto de calorías era prácticamente el mismo en ambos grupos.

Herman Pontzer, profesor asociado de Antropología Evolutiva de la Universidad de Duke, ha declarado que sus hallazgos confirman otros previos en estudios con adultos, y demuestran que el gasto de energía con la actividad física está limitado también durante la infancia.

Según los autores del trabajo debido a que las compensaciones que subyacen a la limitación energética pueden limitar con frecuencia el desarrollo físico, esta limitación tiene implicaciones en la comprensión de los trastornos del desarrollo infantil y se asocia a un mayor riesgo de padecer enfermedades metabólicas en la edad adulta como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la hipertensión.

Una de las conclusiones relevantes del estudio es el cambio rápido en la dieta y el incremento en la ingesta de energía, sin reducir la cantidad de actividad física o la carga de patologías infecciosas, pueden ser directamente responsables del aumento crónico de peso que favorece la epidemia de obesidad a nivel mundial.

Sin embargo, los investigadores insisten en los beneficios de practicar ejercicio físico para mantener un buen control de peso, y mejorar la función cardiopulmonar y la masa muscular, entre otros aspectos, y que los resultados del estudio no contradicen estos efectos, por lo que todo el mundo debería cumplir con las recomendaciones de actividad física diaria.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD