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Tomar con frecuencia comida para llevar lastra la salud de los niños

Un estudio observacional llevado a cabo por investigadores británicos ha relacionado el consumo habitual de “comida para llevar” en niños con un mayor riesgo a largo plazo de padecer obesidad, diabetes y enfermedad coronaria.

21/12/2017

Tomar con frecuencia comida para llevar lastra la salud de los niños

Los niños que tomaban comida para llevar a menudo tuvieron más ingesta de grasas saturadas y colesterol.

El consumo de “comida para llevar”, la que pedimos por teléfono, Internet o compramos directamente en los restaurantes, ha aumentado por el cambio en los hábitos de consumo de los hogares. No en vano, según un documento del gobierno británico, en apenas una década, entre 1996 y 2006, la frecuencia de consumo en el Reino Unido de este tipo de comida se incrementó en una cuarta parte. Y eso que para entonces aún no se habían desarrollado las numerosas apps móviles que han puesto más facilidades si cabe en los últimos años al acceso a este tipo de comidas.

Diversos estudios observacionales habían evidenciado ya que los adultos que comen comidas para llevar de forma regular tienen por regla general una peor dieta, lo que también se traduce en una mayor adiposidad y un incremento del riesgo de padecer diabetes tipo 2 y enfermedad coronaria. Sin embargo, había pocas investigaciones que estudiasen este tipo de asociación en los niños. Ahora, un reciente estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto St. George’s de la Universidad de Londres y publicado por la revista Archives of Disease in Childhood acaba de demostrar que el consumo habitual de comida para llevar tiene también el mismo efecto en los niños.

En la investigación participaron casi 2.000 niños británicos de entre 9 y 10 años que en un test sobre patrones de alimentación contestaron a una pregunta sobre la frecuencia con la que comían en sus casas comidas para llevar. El 26% respondieron que nunca o casi nunca, el 46% que una vez a la semana y el 28% que más de una vez por semana. A todos ellos se les tomaron medidas de diversas variables (altura, peso, colesterol, grasa corporal y presión sanguínea, entre otras) para conocer el efecto que tenía el consumo de este tipo de alimentación sobre dichas constantes.

Los niños que comían más a menudo “comida para llevar” tenían unos niveles inferiores de almidón, proteínas y micronutrientes que, de mantenerse en el tiempo, pueden afectar a largo plazo a su salud

Riesgo a largo plazo de diabetes, obesidad y enfermedad coronaria

Tras analizar los datos obtenidos, los investigadores corroboraron que los niños que se alimentaban más a menudo con comida para llevar tenían una ingesta mayor de grasas saturadas, una densidad energética más alta y también mayores niveles de colesterol, todos ellos factores de riesgo para el desarrollo a largo plazo obesidad, diabetes tipo 2  y enfermedades coronarias. Por el contrario, estos niños tenían unos niveles de consumo inferiores de almidón, proteínas y micronutrientes que, según los autores, de mantenerse en el tiempo también pueden afectar a largo plazo a su salud.

Aunque se trata de un estudio observacional que no puede demostrar la relación de causalidad entre ambas variables, los investigadores consideran que hay evidencias suficientes de que el consumo regular de “comidas para llevar afecta las preferencias gustativas por alimentos altos en grasa y densos en energía que influyen en los patrones nutritivos de la dieta general de los niños”.

Por todo ello reclaman una mayor investigación de la asociación entre comidas para llevar, patrones dietéticos y marcadores de riesgo para enfermedades crónicas tanto en niños como en adolescentes; y exigen al gobierno británico que ante el auge de este tipo de consumo, que “probablemente tenga consecuencias adversas para la salud pública”, ponga en práctica iniciativas de protección de la salud que desalienten el uso habitual y generalizado de esta alternativa alimentaria.

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