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Comer carnes rojas y procesadas aumenta el riesgo de cáncer de mama

Consumir carne roja y procesada aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas. La carne roja debería tomarse poco hecha porque al guisarla el riesgo es mayor.
Escrito por: Eva Salabert

13/03/2018

Carne roja procesada

Tomar más de 9 gramos de carne procesada aumenta hasta un 5% el riesgo de cáncer de mama.

El sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad tras la menopausia, y el consumo de alcohol, son algunos de los factores de riesgo para desarrollar cáncer de mama. Pero los hábitos alimenticios también influyen, ya que un reciente estudio reveló que comer diariamente más de 9 gramos de carne procesada puede aumentar hasta un 5% las probabilidades de sufrir esta enfermedad, que llegan al 9% en el caso de las mujeres menopáusicas.

Una nueva investigación ha vuelto a poner de manifiesto el peso de la dieta en la aparición de esta enfermedad, que se considera el tipo de cáncer más frecuente en el sexo femenino y se estima que afectará a una de cada ocho mujeres en el mundo a lo largo de su vida. Según sus resultados, el tipo de carne y la cantidad que se consume, e incluso la forma en la que se cocina, pueden aumentar el riesgo de padecer este tumor.

La carne roja se debería comer poco hecha, porque al cocinarla más aumenta el riesgo de que aparezcan tumores de mama

El estudio, en el que participaron 1.006 pacientes con cáncer de mama y 1.370 mujeres sanas, procedentes de diez provincias españolas, ha sido realizado por investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, y forma parte del proyecto MCC-Spain.

El objetivo de los investigadores era determinar cómo influía en el riesgo de desarrollar cáncer no solo el consumo total de carne y su variedad –blanca (pavo, pollo, conejo), roja (ternera, cordero, vaca, cerdo), procesada o curada (salchichas, embutidos, paté…)–, sino también las técnicas culinarias que se empleaban para cocinarla (frita, a la plancha, barbacoa, rebozada, guisada, al horno…). También tuvieron en cuenta si las mujeres se encontraba en la etapa pre o posmenopausia, y la biología de las células del tumor (tumores hormonales, HER2 positivos y triple negativos).

Asociaciones más significativas en las mujeres posmenopáusicas

El mayor riesgo de padecer cáncer de mama se observó en las mujeres posmenopáusicas que ingerían más cantidad de cualquier clase de carne (a partir de 51g pr 1.000 kcal y día), de carne roja (a partir de 25g por 1.000 kcal y día), y de carne procesada o curada (a partir de 14g por 1.000 kcal y día). Esta asociación era especialmente importante cuando se trataba de tumores triple negativos y carne procesada o curada, ya que en este caso las probabilidades de desarrollar la enfermedad eran de más del doble.

Los científicos no encontraron ninguna asociación entre el consumo de carne blanca o la forma en que se había cocinado y el cáncer de mama. Pero los hallazgos sugieren que la carne roja se debería comer poco hecha, porque al cocinarla más aumenta el riesgo de que aparezcan estos tumores; de hecho, estos expertos comprobaron que existía más riesgo cuando se tomaba carne roja guisada, sobre todo en relación a los tumores hormonales.

Los resultados del trabajo avalan las recomendaciones dictadas por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer en 2015, que ya habían declarado que la carne procesada y curada era cancerígena y la carne roja era probablemente cancerígena para los seres humanos.

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