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Un bajo consumo de omega 3 en el embarazo aumenta el riesgo de TDAH

El consumo de ácidos grasos omega 6 y omega 3 y la proporción entre ambos durante el embarazo puede influir sobre el riesgo de que el niño presente síntomas de trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
Escrito por: Eva Salabert

28/03/2019

Mujer embarazada tomando omega 3

Un nuevo estudio, en el que se han analizado muestras de plasma procedentes de cordones umbilicales para determinar la cantidad de omega 3 y omega 6 que llega al feto, ha confirmado la importancia que tiene el consumo de estos ácidos grasos poliinsaturados durante el embarazo, así como mantener un adecuado equilibrio en la ingesta de ambos nutrientes, para la salud del futuro bebé.

En la investigación –que ha sido liderada por científicos del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)– han participado alrededor de 600 niños y niñas, y los resultados han revelado que cuanto mayor es la proporción de omega 6 en comparación a la de omega 3 en la muestra de cordón umbilical analizada más se incrementa el riesgo de que el descendiente manifieste síntomas de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) a los siete años de edad.

Para realizar el trabajo, que se ha publicado en The Journal of Pediatrics, junto al análisis del plasma mencionado se estudiaron una serie de datos proporcionados por las madres de los menores, y los síntomas de TDAH se evaluaron en base a dos cuestionarios diferentes que respondieron los profesores de los pequeños cuando estos tenían cuatro años de edad, y sus progenitores cuando llegaron a los siete años.

Asociación entre déficit de omega 3 y síntomas de TDAH

Los investigadores comprobaron que el número de síntomas de TDAH en los niños a los siete años de edad aumentó un 13% por cada incremento de un punto en la ratio de omega 6:omega 3 que encontraron en las muestras de cordón umbilical. Unos resultados que corroboran los de estudios anteriores en los que ya se había observado que un vínculo entre la ratio de omega 6:omega 3 que tenían las madres y consecuencias en el neurodesarrollo de sus descendientes, según ha explicado Mónica López-Vicente, investigadora de ISGlobal y primera autora del trabajo.

El número de síntomas de TDAH en los niños a los siete años de edad aumentó un 13% por cada incremento de un punto en la ratio de omega 6:omega 3

Esta ratio entre ambos ácidos grasos se asoció con el número de síntomas del trastorno, pero no con su diagnóstico, y solo en el examen que se hizo a los niños a los siete años, aunque los autores del trabajo han explicado que en edades tempranas síntomas similares pueden deberse a un retraso en el neurodesarrollo considerado normal, por lo que podrían producirse errores.

Los hallazgos del trabajo, afirma Jordi Júlvez, investigador de ISGlobal y uno de sus autores, proporcionan una nueva evidencia de que la dieta de la embarazada es fundamental porque influye directamente en la estructura y la función de los órganos del feto, y esto tiene un efecto en su salud el resto de su vida. Y añade que el cerebro en concreto tarda mucho en desarrollarse y esto lo hace especialmente vulnerable y favorece la aparición de trastornos del neurodesarrollo.

Omega 6 y omega 3, una cuestión de equilibrio

Los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega 6 y omega 3 desempeñan funciones opuestas en el organismo, y mientras los primeros –que tienen un papel clave en la formación y funcionamiento del sistema nervioso central en la última etapa del embarazo– promueven los estados sistémicos proinflamatorios, los omega 3 promueven los antiinflamatorios.

Ambos nutrientes son necesarios, pero si la dieta no los aporta de forma equilibrada –la proporción más recomendable son tres partes de omega 6 y una parte de omega 3 (3/1), o 4/1 y 5/1– y la ingesta de omega 6 es excesiva en comparación con las de omega 3 se pueden sufrir problemas de salud asociados a procesos inflamatorios.

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