23 de mayo de 2012
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La espina bífida es un tipo de malformación congénita que engloba un grupo de alteraciones anatómicas que consisten en la falta de fusión de los elementos músculo-esqueléticos que protegen a la médula espinal a nivel de la columna vertebral. Esto provoca que los tejidos nerviosos queden desprovistos de su protección habitual y queden expuestos a todo tipo de lesión, contaminación e infección, lo que tiene como consecuencia la aparición de graves secuelas neurológicas en el bebé, que pueden afectar gravemente a su futura calidad de vida.
En ocasiones, el defecto en el cierre de estas estructuras anatómicas se acompaña de un acúmulo patológico del líquido que circula en el interior de las meninges (líquido cefalorraquídeo) a nivel de la lesión, comprimiéndose de esta forma aún más el tejido nervioso. Esto puede llegar a ocurrir en más del 80% de los casos y empeora gravemente el pronóstico de estos niños.
Como se ha indicado, la espina bífida pertenece a un tipo de malformaciones congénitas denominadas defectos del tubo neural. Este tipo de alteraciones congénitas son, después de las malformaciones que afectan al corazón, la causa más frecuente de anomalías congénitas en el recién nacido, y la espina bífida es la más frecuente de todas.
ESPECIAL
“La ICSI, una variante de la fecundación in Vitro, asegura la fertilización en un 70-75% de los casos"
24% de las parejas que no tuvieron un hijo con ayuda de la fecundación in vitro, lo consiguieron solas años después
El estudio revela que también hubo un 17% de embarazos ‘espontáneos’ entre aquellos que ya habían conseguido descendencia con la FIV.
Fuente: ‘Fertility and Sterility'