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Belleza y bienestar
Manicura perfecta
Para que tus uñas estén bonitas y elegantes, además de saludables, es fundamental conocer los secretos de una buena manicura. Te contamos paso a paso el ritual para que las puedas cuidar desde tu hogar.
Escrito por Carmen Salmerón, Periodista especializada en Salud

Manicura completa paso a paso

Manicura completa paso a paso

El estilo de tu manicura debe adaptarse al tiempo que le puedas dedicar, porque el esmalte descascarillado resulta antiestético.

Estas son las pautas de una manicura completa, aunque puedes adaptarla a las necesidades de tus uñas y a tus gustos. Si llevas las uñas sin lacar sólo necesitarás realizarla cada 15 días. Recuerda que el estilo de manicura que elijas tiene que estar a la altura de las exigencias de tu forma de vida pero, sobre todo, al tiempo que puedas dedicar a su cuidado y decoración. Nada hay más feo que unas uñas con la laca descascarillada; por eso, si no vas a poderle dedicar el cuidado necesario al esmalte, es mejor llevar uno transparente, o simplemente la uña limpia, bien limada y pulida. Para realizar la manicura correctamente no cambies el orden de los pasos, pues cada uno de ellos prepara tus uñas para el siguiente.

  1. Elimina el antiguo esmalte. Lávate bien las manos y retira los restos del esmalte antiguo. Utiliza un algodón empapado en quitaesmaltes presionándolo suavemente sobre la uña durante unos 15 segundos para disolverlo. Retíralo con movimientos hacia arriba o adelante, pero no hacia los lados, pues arrastrarías el color y te ensuciarías los dedos.
  2. Dales forma. A continuación límalas con suavidad. Es mejor hacerlo con las uñas completamente secas, pues si las mojamos antes en agua, estarán blandas y porosas y puedes limarlas en exceso. El limado hay que realizarlo en una sola dirección y hacia el centro para no dañarlas. Aunque la elección de la forma que se le da a las uñas y el largo son una cuestión de gusto personal, es aconsejable adaptarlo a nuestro estilo de vida y saber que cuanto más largas y más en punta se dejen, serán menos resistentes y más difíciles de cuidar. Utiliza solamente las tijeras pequeñas de manicura o el cortaúñas cuando el largo de las uñas sea excesivo.
  3. Uñas al agua. Sumerge los dedos en un cuenco con agua tibia y jabonosa un par de minutos. No hay que dejarlas más porque la uña, al ser porosa, puede absorber demasiada agua y quedar reblandecida. Después sécalas con cuidado y aplica una crema específica o aceite dándote un masaje especialmente por la zona de la cutícula para hidratarlas, con las yemas de los dedos.
  4. Tratar la cutícula. No la cortes, pues cuando están rotas o heridas son la entrada perfecta para las infecciones. Además, su función es la de proteger el borde de la carne con la uña, y si se hieren se genera una capa más gruesa. Retira las cutículas con suavidad con la ayuda de un palito de naranja o una espátula de manicura empujándolas muy suavemente hacía el borde.
  5. Cortar piel muerta. Si tienes pieles muertas o “padrastros” utiliza unos alicates de manicura para cortarlos, pero con mucho cuidado para no hacerte heridas. Masajea después la zona con crema o aceite y repite este masaje una vez al día (mejor por la noche) hasta que desaparezcan.
  6. Hidratar las uñas. Aplícate un aceite o crema específica revitalizadora masajeando las uñas y las manos para hidratarlas y regenerarlas, y espera un par de minutos a que se absorba. Retira con un pañuelo de papel el exceso de grasa de las uñas antes de aplicar el esmalte.
  7. Pulir. Si no quieres usar ningún esmalte puedes utilizar un pulidor suave que les otorgue un brillo natural y obtener un aspecto lo más parecido a la manicura francesa (rosada encima de la carne y blanca la externa).
  8. Decorar. Empieza a pintarlas cuando estén completamente secas con una pincelada por el centro. Luego por ambos lados con cuidado de no tocar el extremo de la piel por ningún lado para no manchar los bordes y dejar que la uña respire. No extiendas la segunda capa hasta que no esté completamente seca la primera. Los esmaltes no duran generalmente más allá de una semana si son convencionales (no semi permanentes) por lo que tendrás que retirarlo en cuanto empiecen a descascarillarse y repetir este tratamiento cada vez que te lo vuelvas a aplicar.
  9. Secar. Cuando quieras que el esmalte te dure el máximo tiempo posible, puedes conseguirlo si aplicas antes una base protectora y, después de pintarlas con el color elegido, otra capa más de protector del color que ayudará a un rápido secado.

Semanalmente: si tienes las uñas sanas y no las llevas esmaltadas no tendrás más que limarlas para corregir el largo semanalmente y tratar la cutícula con un poco de crema para retirarla suavemente. Eso sí, repítela cada dos semanas completamente y siempre tendrán un aspecto impecable.

Actualizado: 26 de Mayo de 2017

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