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Dieta y nutrición
Cómo aprovechar las sobras
A pesar de la crisis, un tercio de la comida que se produce acaba en la basura. En la era de la tartera, te enseñamos cómo planificar tus menús y aprovechar tus sobras para que tu cocina no tenga desperdicio.
Escrito por Adriana Hernández, Periodista experta en nutrición y vida sana

Cómo planificar tus menús para no tirar nada

Cómo planificar tus menús para no tirar nada

Organiza tus menús con tiempo para evitar tirar comida a final de mes.

Dejando a un lado los problemas que tienen los productores, la industria, los mayoristas y minoristas y los restauradores (que aquí nadie se libra), en el caso del consumidor, es decir, en lo que a nosotros nos concierne, en cuanto a los motivos por los que acabamos tirando comida, el punto crítico se inicia en la mala o nula planificación del menú y por tanto en una compra inadecuada y poco eficiente, según ha observado el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en su estrategia Más alimento, menos desperdicio, una campaña puesta en marcha con el objetivo urgente de mitigar los desperdicios en grandes cantidades y poner freno a esta negativa práctica.

Un gesto tan sencillo como pensar qué vamos a hacer para comer y cenar durante la semana es el primer paso para iniciarnos en el buen camino. La empresa de alimentación Unilever ha elaborado una Guía práctica para reducir los desperdicios alimentarios:

  • Planifica el menú semanal: haz un calendario donde apuntes los platos que se van a preparar durante la jornada, quién come en casa, quién fuera y fíjate en los menús del cole para no repetir. Esto te permitirá ahorrar en productos que no son necesarios, evitar duplicados en el hogar, comprar de manera eficiente y contribuir a que toda la familia siga una alimentación más saludable.
  • A la hora de comprar: verifica la fecha de consumo preferente o la de caducidad de los alimentos que adquieres. Son muchas las personas que las confunden y tiran productos en perfecto estado. La fecha de caducidad es la que indica cuándo el producto no se debe ingerir por no ser adecuado para el consumo; en cambio, la de consumo preferente nos indica que la calidad del producto ha podido modificarse y disminuir, pero que en ningún caso conllevará problemas para la salud.
  • El orden es fundamental: además de la limpieza que supone tener bien almacenados los productos, los encontrarás de manera más sencilla y siempre estarán disponibles para la preparación de tu menú. No te olvides de seguir la norma “lo primero que entra es lo primero que sale”. Esto quiere decir que debes colocar los nuevos alimentos al fondo o detrás de los antiguos, de modo que garantices que se utilizarán primero los que ya teníamos en el hogar.
  • A la hora de elaborar tus platos: cocina utilizando las cantidades justas de ingredientes para el número de comensales que vayáis a ser. Hacer comida de más está bien si lo aprovechas para congelarlo y tener disponibilidad para los próximos días o semanas, pero hacerlo sin control o sin un propósito específico puede llevarnos a tirar más.
  • Reutiliza tus sobras: en muchas ocasiones, acaban en la basura restos de comida perfectamente aprovechables. Nuestro rico recetario tradicional está lleno de recetas que esconden como gran secreto los restos de otras comidas: cocido, croquetas, canelones, albóndigas, buñuelos, torrijas, migas, sopas y cremas… y qué decir de todo lo que se aprovecha para darle sabor a un buen plato de lentejas. Te invitamos a que le quites el polvo a tu imaginación y le des cuerda a tus ganas de experimentar en la cocina.

Actualizado: 13 de Diciembre de 2017

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