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Dieta y nutrición
Carne artificial
La carne artificial o carne cultivada, elaborada en un laboratorio a partir de células de un animal vivo sin necesidad de sacrificarlo, podría llegar al mercado en pocos años. Te adelantamos sus ventajas e inconvenientes.
Escrito por Beatriz Robles, Consultora experta en seguridad alimentaria

Pros y contras de la producción de carne artificial

Trozo de carne artificial

Al fabricarse en un entorno estéril se evitarían problemas de toxiinfecciones alimentarias.

Si se consigue comercializar la carne artificial y ganarse la confianza y aprobación de los consumidores, podría tener un impacto positivo sobre la manera de producir alimentos, porque la elaboración de carne cultivada o cultured meat necesitaría menos superficie y menos agua (se dan cifras de una reducción de hasta el 99%), y emitiría menos gases con efecto invernadero que la ganadería tradicional.

Además, al fabricarse en un entorno estéril se evitarían problemas de toxiinfecciones alimentarias típicas de productos cárnicos (salmonelosis, listeriosis, parasitosis), y podrían reducirse las resistencias a los antibióticos.

El perfil nutricional de la carne podría adaptarse a las necesidades de la población, y sería posible diseñar productos más saludables (reduciendo las grasas saturadas, incrementando los ácidos grasos mono y poliinsaturados), o incluyendo micronutrientes deficitarios en algunas zonas del mundo.

Todo ello para conseguir un alimento que éticamente no supondría ningún conflicto, porque garantiza el bienestar animal y evita el sacrificio.

Aunque si hablamos de una preocupación medioambiental, ya existen soluciones a nuestro alcance para garantizar el acceso de toda la población a los alimentos y reducir el impacto sobre los recursos naturales (mejorar la cadena de distribución, reducir el desperdicio alimentario, o incrementar el consumo de productos de origen vegetal). Y sin necesidad de grandes investigaciones, ingentes inversiones económicas, o costosas campañas de comunicación.

Inconvenientes para producir carne artificial

Los propios investigadores calculan que la carne artificial podrá ser un producto más en el supermercado en unos cinco o diez años (una vez superadas las dificultades tecnológicas, y establecido un marco legal para producirla y ponerla a la venta). Pero antes tendrá que superar diversos inconvenientes.

El primero de ellos es el precio. La hamburguesa que se presentó en 2013 costó 250.000€ (el precio de una investigación de años). Para conseguir que tenga un precio de mercado razonable y pueda competir con la carne convencional tendrán que conseguir una producción a gran escala.

El siguiente problema tiene que ver con sus características organolépticas porque, aunque estas son muy similares a las de la carne real, todavía no se han conseguido igualar (que es el objetivo final), así que la investigación no ha concluido.

Una vez superados estos obstáculos, que dependen únicamente del talento y la habilidad de los investigadores, llega el freno definitivo: conseguir la aprobación de los consumidores, ya que el hecho de que un alimento sea producido en un laboratorio, hace que se perciba como artificial y reduce su aceptación aunque, si se presenta como un producto que contribuye a la sostenibilidad medioambiental, sí que puede convencer al público.

Y si llega a convertirse en un artículo de consumo habitual también habría que tener en cuenta las consecuencias que puede tener para los ganaderos, ya que podría constituir una amenaza para el modo de vida de muchos productores simplemente con que abarque una parte del mercado. Sería otro varapalo para el desarrollo de las zonas rurales, y contribuiría a la concentración de la población en las áreas urbanas.

Actualizado: 13 de Diciembre de 2017

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