PUBLICIDAD

Ambición saludable
El deseo por alcanzar nuestros propósitos en la vida se considera ambición saludable, pero cuando es excesiva impide apreciar lo conseguido y genera insatisfacción. Descubre cómo puedes dirigir de forma positiva tu ambición.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones

Consecuencias de no tener una ambición saludable

En torno a la ambición existen dos problemas: la ausencia de ambición, o la presencia de una ambición negativa. Respecto a la primera, la falta de ambición de cualquier tipo (sana o insana) se debe muchas veces a la resistencia al cambio. Las personas tienden a no dar grandes giros a su vida para permanecer protegidos en su zona de confort. Este hecho indudablemente tiene ventajas, puesto que les evita esfuerzos y la asunción de riesgos. Sin embargo, quedarse en la zona de confort y no manifestar interés por conseguir nuestras metas, hace de nuestra vida un encefalograma plano. Una vida sin retos ni dificultades asequibles es una vida aburrida; no necesariamente negativa, pero sí insípida, como una ensalada sin aliñar.

Evidentemente esta afirmación no tiene el mismo peso dependiendo de la edad del individuo al que nos referimos. Las teorías psicológicas sobre la relación entre nuestros motivos y el ciclo vital sostienen que las personas jóvenes tienden a expandirse llevando a cabo estrategias de control primario ante los problemas, lo que significa que intentan poner medios para resolverlos: por ejemplo, si no me gusta mi pareja la cambio, y si no soporto mi trabajo me quejo al jefe, o manifiesto abiertamente mi disconformidad.

Zona de confort

Por el contrario, los adultos mayores y los ancianos tienden a proteger lo que ya tienen cultivando su mundo interior, y llevando a cabo estrategias de control secundario dirigidas no tanto a modificar lo que les molesta, sino al gestionar cómo les afecta dicho problema. Por ejemplo, ante lo que les molesta de su pareja intentan tomárselo mejor, o aprenden a tolerar aquellas cosas del trabajo, de los amigos, o los problemas de la vida que les incomodan.

De acuerdo con estas teorías cuando la falta de ambición se da en personas jóvenes no se corresponde con la forma de afrontar la vida adecuada para su edad, y se asocia con importantes problemas de autoestima o de tipo emocional, baja tolerancia a la frustración, aburrimiento y soledad.

Qué ocurre cuando la ambición es tóxica o negativa

Por su parte, la presencia de una ambición negativa o tóxica puede encontrarse en la base de importantes problemas emocionales y sociales. Estas personas tienden a imponerse a sí mismos –lo que es diferente a desear o tender a– metas rígidas, exigentes y poco realistas, y este hecho hace que se sientan constantemente frustrados (amargados, diríamos coloquialmente).

Su insatisfacción continua hace que se dejen a mucha gente por el camino, ya que no aprenden a valorar nada de lo que tienen, ni a nadie. De hecho, muchas veces manifiestan que para ellos las cosas tienen un valor solo cuando no las han conseguido, y que una vez conseguidas pierden el interés por ellas y vuelta a empezar. La satisfacción les dura poco, y las relaciones personales habitualmente también, pues para ellos “nunca es suficiente”.

Actualizado: 14 de Junio de 2019

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD