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20 minutos de meditación al día te ayudan a cometer menos errores

Descubren que dedicar tan solo 20 minutos al día a practicar la meditación de monitoreo abierto –que se centra en lo que sucede en el cuerpo y la mente– podría ayudar a que se cometan menos errores.
Escrito por: Natalia Castejón

14/11/2019

Mujer meditando 20 minutos al día

Existen varios tipos de meditación, un práctica que se ha comprobado que ayuda a reducir el estrés, a mejorar la memoria e incluso a sobrellevar el dolor. Ahora, un reciente estudio de la Universidad Estatal de Michigan (EE.UU.) ha descubierto que la meditación de monitoreo abierto también podría ayudar a reconocer mejor los errores y a cometer menos fallos.

La modalidad de monitoreo abierto consiste en prestar especial atención a los sentimientos, sensaciones y pensamientos que se dan en tu mente y en tu cuerpo, para lo cual hay que sentarse en silencio y observar de manera interna dónde viaja la mente sin quedarse estancado en un punto concreto. Para llegar a estas conclusiones sobre sus beneficios, que se han publicado en la revista Brain Sciences, los investigadores analizaron a 212 personas que nunca antes habían hecho meditación y que dedicaron 20 minutos esta práctica en concreto.

La meditación cambia la actividad cerebral

Mientras los participantes realizaban esta tarea, los investigadores iban midiendo su actividad cerebral mediante un electroencefalograma, y después completaron una prueba de distracción computarizada. Medio segundo después de cometer un error, este se muestra en el cerebro con una señal neuronal y descubrieron que esta señal era más fuerte en los que habían meditado, lo que podría indicar que con tan solo 20 minutos de esta práctica el cerebro puede detectar mejor los errores y prestarles más atención.

En la meditación de monitoreo abierto se presta atención a las sensaciones y pensamientos, mientras se deja que la mente viaje

Según Jeff Lin, autor del estudio, las sesiones de meditación guiadas pueden alterar la actividad cerebral en personas que no están acostumbradas a hacerlo, así, los distintos tipos de contemplación pueden tener efectos neurocognitivos diferentes. Aun así, explica que en los participantes que meditaron no se encontraron mejoras inmediatas a la hora de desempeñar la tarea, pero este hallazgo supone el primer paso para analizar más a fondo el papel de esta práctica.

El siguiente paso que va a dar el grupo de investigación es realizar los ensayos con una muestra más amplia de participantes e incluir más tipos de meditación, de esta manera se podrá conocer mejor los cambios que ocurren a nivel cerebral y que pueden significar modificaciones en el comportamiento a largo plazo.

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