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El acné podría estar causado por un desequilibrio bacteriano

Una nueva investigación arroja luz sobre los mecanismos que desencadenan el acné, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel caracterizada por espinillas y pápulas, y pone el foco en un desequilibrio bacteriano.
Chica joven sufre acné

Las zonas más afectadas por el acné son la cara, el cuello, el pecho, los hombros y la espalda.

21 de Abril de 2017

Un estudio liderado por la investigadora Huiying Li, de la David Geffen School of Medicine de la Universidad de California (Estados Unidos), sugiere que el acné no está causado por la presencia en la piel de un tipo específico de bacteria, como se venía pensando en base a estudios anteriores. En esta nueva investigación, los expertos han encontrado evidencias de que el origen de este problema cutáneo podría hallarse en el desequilibrio de varias bacterias que se encuentran en la piel.

El acné es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel caracterizada por el desarrollo de pápulas, espinillas, puntos negros y nódulos, de la que aún se sabe poco y para la que tampoco se dispone todavía –especialmente en los casos más graves– de tratamientos realmente efectivos. Las áreas del cuerpo más afectadas por el acné son la cara, el cuello, el pecho, los hombros y la espalda, lo que se debe a que tienen un alto número de glándulas sebáceas que producen sebo, una sustancia aceitosa que lubrica el cabello y la piel. A veces, sin embargo, se produce demasiado sebo, lo que puede obstruir los poros, creando un ambiente perfecto para que las bacterias prosperen favoreciendo el desarrollo del acné.

Hasta ahora se consideraba que la Propionibacterium acnes era un elemento clave en el desarrollo del acné, pero un nuevo estudio revela que esta bacteria también está presente en pieles sanas

Hasta ahora la bacteria Propionibacterium acnes se consideraba un componente clave en el desarrollo del acné. Los estudios han demostrado que P. acnes utiliza el sebo como una fuente de energía, y su presencia en los poros inicia una respuesta inmune que desencadena la inflamación. Sin embargo, P. acnes es muy abundante en los poros de los individuos con y sin acné, lo que indica que no es simplemente la presencia de esta bacteria lo que impulsa la condición de la piel.

Composición bacteriana de los folículos y desarrollo de acné

En el nuevo estudio, publicado en la revista Scientific Reports y presentado en el encuentro anual Microbiology Society's 2017, celebrado en Reino Unido a principios de abril, Li y sus colegas trataron de aprender más sobre el papel de las bacterias en el desarrollo del acné, y para ello reclutaron a 72 adultos, de los cuales 38 tenían acné, y 34 no. Los investigadores recolectaron muestras de folículos de piel de todos ellos utilizando tiras especiales de limpieza de poro, y a continuación, se analizaron la composición de la microbiota de la piel de cada uno de los participantes. Al comparar los microbiomas cutáneos de individuos con y sin acné, los investigadores identificaron algunas diferencias en cepas de P. acnes.

Los adultos sin acné poseían una abundante cantidad de P. acnes con genes que están asociados con el metabolismo bacteriano. Se cree que tales genes están implicados en detener la colonización de bacterias dañinas en la piel. Sin embargo, los adultos con acné tenían mayores niveles de genes relacionados con la virulencia del P. acnes y, por tanto, relacionados con la producción de toxinas bacterianas que promueven la inflamación y la mala salud de la piel. Utilizando las diferencias identificadas en P. acnes entre los dos grupos, el equipo fue capaz de predecir con precisión la presencia de acné.

Este estudio sugiere así que la composición bacteriana en los folículos puede definir tanto la piel con acné, como la piel sana, arrojando con ello luz sobre los mecanismos subyacentes que impulsan el desarrollo del acné. Esto podría abrir el camino a tratamientos específicos e individualizados, incluyendo entre otros probióticos que ataquen a cepas específicas de bacterias, modulando con ello la microbiota de la piel para mantener su salud.

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'Fuente: 'Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEQCML)''