Una dieta rica en omega-3 mejora el pronóstico tras un infarto

Una dieta rica en ácidos grasos omega-3 –de origen marino y vegetal– podría ayudar a fortalecer el corazón y mejorar la calidad de vida y el pronóstico de pacientes con riesgo cardiovascular en caso de infarto de miocardio.
Escrito por: Eva Salabert

28/10/2020

Omega-3 mejora el pronóstico tras un infarto

Los ácidos grasos omega-3 –tanto de origen animal como vegetal– fortalecen las membranas del corazón y ayudan a mejorar el pronóstico en caso de que una persona sufra un infarto de miocardio, según revela un estudio realizado por científicos del Hospital y el Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol (IGTP) y del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM).

En el estudio, que se ha publicado en la revista Journal of the American College of Cardiology, se analizó la sangre de 950 pacientes que habían ingresado en el hospital para ser tratados por un infarto para determinar cuáles eran sus niveles de omega-3. Este dato indica de forma muy precisa el consumo de este tipo de grasas en las semanas anteriores a la toma de la muestra, es decir, previas al infarto.

Estos pacientes fueron seguidos durante tres años tras el alta, y los investigadores comprobaron que tener niveles altos de omega-3 en sangre en el momento del infarto, a consecuencia de haberlos ingerido en las semanas previas al evento, se asociaba a un menor riesgo de desarrollar complicaciones posteriores.

Los ácidos grasos omega-3 fortalecen el corazón

Ya se sabía que el consumo de ácidos grasos omega-3 proporciona beneficios a la salud. En concreto el ácido eicosapentaenoico (EPA) que contiene el pescado azul se incorpora a los fosfolípidos de las membranas de los cardiomiocitos y protege al corazón frente a una gran variedad de estresores. Por ello, cuando incluimos este alimento en nuestra dieta habitual se produce un fortalecimiento de las membranas del miocardio que limita los daños que provoca un infarto.

En el nuevo estudio, además, se ha analizado un ácido graso omega-3 de origen vegetal llamado ácido alfa-linolénico (ALA), que podemos encontrar en las nueces, así como en la soja y sus derivados, y que se ha estudiado mucho menos que los omega-3 de origen marino. Los investigadores observaron que EPA y ALA no interfieren entre ellos, sino que se complementan, y mientras que niveles elevados de EPA se asocian con menos riesgo de reingreso hospitalario por problemas cardiovasculares, los niveles más altos de ALA se asocian con un menor riesgo de morir.

Aleix Sala, investigador en el IMIM-Hospital del Mar y responsable de las determinaciones en sangre, ha recalcado la importancia de este hallazgo porque, afirma, “pone de manifiesto los efectos complementarios (y no competitivos) que tienen los dos tipos de omega-3”.

Por su parte Antoni Bayés, director clínico de Cardiología de Germans Trias, ha recomendado incluir los ácidos grasos omega-3 tanto de origen marino, como vegetal, en la dieta de los pacientes con riesgo cardiovascular porque esta estrategia ayudaría a mejorar su calidad de vida, pero también su pronóstico si sufren un infarto.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD