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El autismo se debe mucho más a la genética que a factores ambientales

El 80% del riesgo para desarrollar autismo se debe a la herencia genética, por lo que solo el 20% se asocia a factores ambientales, según un estudio en el que se ha analizado a más de dos millones de personas de cinco países.
Escrito por: Eva Salabert

18/07/2019

Concepto de autismo y factores genéticos

Los trastornos del espectro autista (TEA) están asociados principalmente a la genética y no a la influencia del medioambiente, según un nuevo estudio, considerado por sus autores como el mayor y más riguroso que se ha realizado hasta ahora para investigar las causas del autismo, y en el que se han analizado los historiales médicos de más de dos millones de niños nacidos en Dinamarca Finlandia, Suecia, Israel y el oeste de Australia entre 1998 y 2012.

En concreto, los resultados de la investigación, que se ha publicado en JAMA Psychiatry, revelan que el riesgo que tiene un individuo para desarrollar autismo depende en un 80% de los genes que ha heredado, mientras que el otro 20% tiene que ver con su interacción con factores ambientales que todavía no se han identificado, de los que tan solo un insignificante 1% se asociaría a factores maternos. Estos datos, además, son similares a los de estudios previos más pequeños sobre el mismo tema, lo que refuerza aún más su validez.

El peso de la herencia genética en el autismo

Los investigadores hicieron un seguimiento a los niños hasta que cumplieron 16 años de edad. De todos ellos, alrededor de 22 000 fueron diagnosticados de autismo. Según ha explicado Sven Sandin, investigador de epidemiología en el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) y líder del estudio, sus hallazgos proporcionan la evidencia más consistente de que la herencia genética es la mayor responsable del autismo.

Los hallazgos proporcionan la evidencia más consistente de que la herencia genética es la mayor responsable del autismo, no los factores ambientales o maternos

Esta conclusión no solo contribuye a la comprensión de las causas de los TEA, sino que puede ayudar a contrarrestar las hipótesis de aquellos interesados en atribuir estos trastornos a causas medioambientales, como las vacunas, porque a pesar de que la falsa información que asocia el autismo con la vacunación infantil ha sido suficientemente desacreditada por datos científicos, sigue siendo esgrimida por el movimiento antivacunas para tratar de justificar su actitud.

Sandin ha declarado que eso no significa que los factores ambientales –que en algunos casos se pueden modificar– no influyan en la aparición de los TEA, y que queda mucho trabajo por hacer al respecto, ya que no han identificado todos los genes específicos que contribuyen al riesgo de autismo, y hay numerosos potenciales factores ambientales que pueden estar relacionados con el autismo, bien directamente, o bien debido a su interacción con los genes de riesgo.

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