PUBLICIDAD

Hiporexia en ancianos
La hiporexia o falta de apetito es un trastorno alimentario muy común entre las personas mayores, que hay que tratar para evitar la desnutrición o el agravamiento de una enfermedad. Aprende a recuperar las ganas de comer.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

10 consejos para afrontar un caso de hiporexia en mayores

Persona mayor siendo aconsejada por un problema de hiporexia

Lo primero que se debe hacer es hablar con el médico sobre el posible caso de hiporexia.

Si observamos que nuestro padre o madre, abuelos, o cualquier otra persona mayor de nuestro entorno pueden estar perdiendo el apetito y reduciendo preocupantemente su ingesta de comida y presentar hiporexia, podemos seguir una serie de pautas para mejorar esta situación. Con estos consejos puedes ayudarle a recuperar las ganas de comer:

  1. Hablar con el médico: es lo primero que hay que hacer para que nos ayude a afrontar el problema. Además, esta situación puede estar afectando a los tratamientos farmacológicos que está siguiendo, haber alterado algún parámetro relacionado con su salud, o esconder alguna enfermedad que no ha sido diagnosticada.
  2. No regañar al mayor, ni sentirse culpable: la falta o pérdida de apetito no es buscada ni provocada por el anciano, ni él ni nadie tiene la culpa y, por tanto, no se debe afrontar el problema partiendo de una reprimenda, o con un sentimiento de culpa.
  3. No forzar la ingesta de comida: no hay que obligar al adulto mayor a comer cuando insiste en que no quiere en ese momento, porque esto le generará más rechazo hacia la comida. Es mejor dejar pasar un tiempo y volver a intentarlo, aunque nos salgamos del horario habitual de sus comidas.
  4. Comer menos, pero más veces: los especialistas recomiendan seguir un plan de comidas en las que se ingiera poca cantidad, pero pautada, a lo largo del día, repartida en cinco o seis ingestas. De esta forma se evita saturar al mayor, mientras que se asegura el suficiente aporte de nutrientes.
  5. Prestar especial atención a las proteínas: la ingesta de proteínas es fundamental para evitar la pérdida de musculatura. Hay que intentar que todos los platos incluyan una ración de este nutriente, de tal forma que no le provoque rechazo al mayor. Por poner algunos ejemplos, si se cocina un puré de verduras se puede incluir una trozo de pechuga de pollo triturado o un huevo batido; si se hace una sopa, se puede agregar al caldo pescado blanco desmenuzado; o mezclar una compota de fruta con un yogur natural.
  6. Platos energéticos: teniendo en cuenta que las raciones que va a comer el sénior son pequeñas, hay que intentar que aporten el mayor número de calorías posible. Esto se puede conseguir intercalando platos ricos en hidratos de carbono –como puede ser una sopa con arroz– con otros más ricos en grasas saludables como es el caso de un batido de plátano con almendras, o una tortilla con quesitos.
  7. Presentar los platos de forma apetecible: es preferible ofrecerle un plato pequeño en el que solo vea uno o dos alimentos para que lo perciba como algo ligero y fácil de comer.
  8. Preparar comidas que pueda comer y tragar bien: aunque un filete de ternera aporte nutrientes de gran valor para el mayor, si tiene problemas para masticar no podrá comerlo bien, por poner un ejemplo. Por tanto, hay que cocinar y presentar los alimentos de tal forma que queden blandos y suaves, sin caer en la monotonía de los purés. También se deben evitar los platos demasiado calientes, porque le pueden provocar rechazo, y además son más saciantes.
  9. Preguntar y tener en cuenta sus preferencias: sin llegar al extremo de darle solo el café con galletas que tanto le gusta, sí hay que hablar con él o ella para saber qué alimentos son los que más le apetecen. Se puede llegar a un acuerdo, e incluso ofrecerle alguna recompensa en forma de su comida preferida si sigue el programa de ingestas diarias. En estos casos en los que está en juego su salud, sí que valen los premios en forma de comida.
  10. Hacer un seguimiento del peso: en el momento que se detecta el problema, se debe comenzar a pesar al mayor para comprobar que no pierde más peso. Se puede establecer una medición del peso cada 15 días.

Actualizado: 21 de Febrero de 2018

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD