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Cuándo acudir al oftalmólogo
Varias patologías oculares se asocian con el envejecimiento, por lo que los adultos mayores deben revisarse la vista periódicamente. Conoce los síntomas que alertan de un problema y cómo cuidar la salud de tus ojos.
Escrito por Natalia Castejón, Periodista especializada en vida saludable

Señales ante las que acudir al oftalmólogo

Aunque se deben realizar revisiones de manera periódica, especialmente pasados los 40 años, hay algunos hechos puntuales ante los que se debe acudir cuanto antes a la consulta de un médico oftalmólogo. Según nos ha explicado el profesor José Manuel Benítez del Castillo, catedrático de oftalmología de la Universidad Complutense de Madrid, habrá que acudir a consulta en los siguientes supuestos:

  • Enrojecimiento en los ojos: puede estar causado por un derrame derivado de una alta presión arterial, que aparece por la rotura de un pequeño vaso sanguíneo en la conjuntiva.
  • Miodesopsias: son esas moscas volantes que aparecen en la visión y que pueden tratarse de pequeñas partículas de sangre, suciedad o células, que se han acumulado en el humor vítreo y causan esas sombras. Estas manchas son habituales y en principio inocuas, pero es necesario acudir al oftalmólogo para descartar un problema mayor como puede ser un desprendimiento de retina.
  • Irritación y sequedad ocular: si ocurre con frecuencia puede indicar que se padece el síndrome del ojo seco, un problema crónico que aparece por la carencia de lubricación en el ojo, lo que causa su irritación. Algunos de los factores de riesgo pueden ser los ambientes secos, el calor y el aire acondicionado.
  • Dolor en los ojos: en la mayoría de los casos lo provoca un cuerpo extraño en el ojo, una infección bacteriana o vírica, como la conjuntivitis, escleritis o uveítis. Las inflamaciones, la presión intraocular elevada, o usar unas gafas de corrección de la visión que no sean adecuadas puede hacer que duelan los ojos.
  • Contacto directo con sustancias químicas: si por un descuido te entra en el ojo algún tipo de sustancia química lo primero que debes hacer es lavarte con abundante agua y acudir de inmediato al oftalmólogo para que pueda ver si se ha producido algún tipo de daño ocular, incluso aunque parezca que solo se ha quedado en un susto.
  • Halos en torno a luces: si cuando miras una luz ves un aro de destello a su alrededor puede que tengas una migraña ocular, o que tus gafas o lentillas no estén en buen estado o no sean adecuadas para ti. Acude a tu oftalmólogo para que pueda valorarlo.
  • Sensibilidad a la luz: ser más sensible que de costumbre a la luz puede convertirse en un problema de fotofobia, aunque también puede deberse a un episodio de migraña ocular o alguna inflamación en los ojos.
  • Orzuelos: esta infección, que se localiza normalmente en el párpado superior, suele desaparecer en unos días por sí sola, sin embargo, se recomienda acudir al oftalmólogo para mantener bajo control los futuros posibles brotes y evitar complicaciones que hagan que se enquisten y necesiten cirugía.
  • Pérdida de visión: puede deberse a alguno de los problemas que aparecen con el envejecimiento, como el glaucoma, las cataratas o la degeneración macular. Para evitarlos es muy importante realizarse de manera periódica revisiones.
  • Legañas: si son moderadas es algo normal, ya que aparece como medida preventiva para evitar que el ojo se seque mientras dormimos. No obstante, si la secreción es muy abundante, o tiene color amarillo o verdoso, puede indicar una infección como la conjuntivitis, que debe ser consultada con un oftalmólogo.

Actualizado: 24 de Junio de 2019

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