Onicofagia: comerse las uñas
¿Aún te muerdes las uñas? Este feo hábito infantil, se arrastra a veces en la vida adulta haciendo que esas manos descuidadas sean una pésima carta de presentación. Anota estos efectivos consejos para dejar atrás la onicofagia.

Consecuencias de la onicofagia

Actualizado: 20 de noviembre de 2019

Para muchas personas la onicofagia sólo acarrea consecuencias estéticas. Además de ver las uñas carcomidas y con un aspecto descuidado, el hecho de morderse las uñas puede acarrear lesiones en las cutículas y deformación en el crecimiento de las uñas, ya que, al morderlas, se van rompiendo capas y el crecimiento es desigual.

No obstante, los problemas estéticos no son el único daño que puede ocasionar la onicofagia. En este sentido y unido a ello, nos encontramos con personas que sufren malestar psicológico, debido a que sus manos en general, y sus uñas en particular, se ven en tan mal estado. Presentar unas manos descuidadas suele avergonzar a las personas con onicofagia, un hecho que puede verse incrementado si se está buscando un trabajo, y es que el impacto de unas uñas desastrosas puede llegar a restar muchos puntos a un buen currículum vitae.

Asimismo, la onicofagia puede provocar paroniquia, una infección de origen bacteriano que también se conoce como uñero o panadizo. En principio, se muestra como hinchazón y enrojecimiento en la piel de alrededor de la uña, aunque, si se convierte en crónica, puede acarrear problemas de salud más serios.

Morderse las uñas puede implicar incluso trastornos mandibulares y dentales, como el desgaste en los dientes o en el esmalte debido a la acción repetitiva de la mordedura.

Por todo ello, si padeces onicofagia, ha llegado la hora de tomárselo en serio y actuar para corregirlo.

Creado: 31 de julio de 2013

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