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Ejercicio y deporte
Running, salud a la carrera
Correr es una de las actividades más completas y saludables que puedes practicar. Cálzate la zapatillas y comprueba sus múltiples beneficios y los mejores consejos para aprovechar tus entrenos.
Escrito por Julián Martínez San Juan, Osteópata, quiromasajista deportivo y técnico superior deportivo

Material para hacer running

Material para hacer running

Debes elegir ropa cómoda y unas zapatillas de running adecuadas a tus objetivos y tu forma de correr.

El running es un deporte sencillo y asequible para todo el mundo, no obstante, se deben tener presentes unas cuestiones básicas a la hora de realizar esta actividad. Aparte de la ropa, que ha de ser cómoda y transpirable, el foco del material se debe centrar en el calzado.

En cada una de las zancadas el pie impacta contra el suelo con un peso de entre dos y cinco veces su peso en báscula. Debido al impacto de la pisada, el cuerpo sufre micro traumatismos en cada zancada. A mayor peso del atleta, mayor impacto sufrirá el cuerpo. Por ello, debemos ir provistos de un calzado con un buen sistema de amortiguación, a fin de minimizar y absorber cada uno de estos impactos. En el mercado se pueden encontrar zapatillas de running con sistemas de gel, aire, o espumas de diferentes densidades.

Otro dato a tener en cuenta es el tipo de pisada. Se puede tener pisada universal (el 40% de la población), pronadora (un 50%) o supinadora (el restante 10%). Si desconoces cuál es tu pisada puedes acudir a un centro especializado en analizar la carrera de los deportistas, pero una manera más sencilla y económica es mirando la suela de tu zapatilla. El corredor pronador tiende a pisar con la parte interna del pie, por lo que será este lado el que tenga más desgastado, mientras que un corredor supinador tendrá un desgaste más evidente en la parte externa de la zapatilla.

En cualquier caso, los diseñadores de zapatillas han tenido en cuenta estas consideraciones, y ya fabrican diferentes modelos de zapatillas en función de la pisada. Cada persona debe encontrar el calzado que más se ajuste a su forma de correr, a su peso, al tipo de superficie en la que vaya a entrenar, y a los kilómetros que realice. Un material adecuado evita lesiones de repetición y sobrecargas. Todo lo que no amortigüe la zapatilla, lo amortiguará el cuerpo. Por lo tanto, cuando una amortiguación deja de cumplir su función, es hora de renovar el calzado. A grandes rasgos, la vida útil de una zapatilla se encuentra entre los 600 y los 800 km. Un desgaste excesivo de la suela o un hundimiento excesivo de la zona de amortiguación te indicarán el momento de cambiar de zapatillas.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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