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Nuevo proyecto culinario para enfermos de cáncer con el gusto alterado

La alteración del sentido del gusto es un efecto secundario de la quimioterapia. Para ayudar a los enfermos de cáncer a disfrutar de la comida se ha creado el proyecto 'El sabor perdido' con recetas diseñadas especialmente para ellos.
Escrito por: Caridad Ruiz

11/10/2019

Enfermo de cáncer comiendo

La Fundación MD Anderson Cancer Center España y el chef Ramón Freixa han lanzado 'El sabor perdido', un proyecto dirigido a los enfermos de cáncer en tratamiento con quimioterapia que tienen el sabor y el olfato alterados. Este proyecto cuenta con la colaboración del cocinero Ramón Freixa, ganador de dos estrellas Michelín, y se basa en la elaboración de recetas especiales para estos pacientes, que son fáciles de preparar. Se podrán encontrar en la web www.elsaborperdido.com y la de la Fundación MD Anderson Cancer Center España.

Como explicó en la rueda de prensa de la presentación de esta plataforma la doctora Pilar López Criado, jefa de la Sección de Tumores de Pulmón, Cabeza y Cuello y Melanoma del Servicio de Oncología Médica de MD Anderson Cancer Center Madrid, “la quimioterapia altera el ADN de las células que más proliferan”. Entre esas células se encuentran las cancerosas, pero también “las que se encuentran en todas las mucosas nasal y oral, como las papilas gustativas”, añadió.

La quimioterapia altera las papilas gustativas causando sabor metálico

Por este motivo los tratamientos de quimioterapia las destruye, modificando así el sentido del gusto. “Depende mucho del medicamento que se emplee. Por ejemplo, los que contienen platinos dan cierto sabor a metálico”, añadió. Estos quimioterápicos se emplean en el cáncer de mama, ovario o pulmón.

La idea es elaborar recetas que resulten apetecibles al paciente oncológico, y que ellos mismos puedan cocinar en su casa

Pero la quimioterapia también puede afectar a la producción de saliva, o incluso hacer que los fármacos sean secretados por ella. También daña el sentido del olfato, provocando alteraciones en el mismo, como una especial sensibilidad hacia los olores.

Son efectos secundarios que suelen desaparecer entre tres y cuatro semanas después de abandonar el tratamiento, aunque en algunos pocos casos son permanentes. Pero estos cambios afectan a la calidad de vida de los pacientes, aspecto que, como dijo en la rueda de prensa Patricia Pradera, psicooncóloga de MD Anderson Cancer Center, hoy también se cuida. “Es importante curar, pero también cómo curamos. Este proyecto devuelve la calidad de vida a los pacientes”.

Para la elaboración de las recetas, primero el equipo médico de la Fundación MD Anderson España, con entrevistas, selecciona a los pacientes con sintomatología y problemas alimentarios, e identifican las posibles soluciones nutricionales. En el siguiente paso entra en escena el cocinero Ramón Freixa, que se encarga de entrevistarles para conocer mejor sus gustos y qué experimentan al comer determinados alimentos. De esta forma diseña el menú que más se adecua al paciente. “La idea es hacer platos que apetezcan y que el paciente pueda hacerlos en su casa”, señaló Ramón Freixa

De momento esta iniciativa se ha centrado en los pacientes tratados con quimioterapia, pero tienen previsto en un futuro integrar pacientes que también tienen el sentido del gusto alterado como consecuencia de la radioterapia, las terapias dirigidas, o la inmunoterapia.

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