Comer más frutas y verduras podría ayudar a compensar una mala noche de sueño

29/08/2025
Un nuevo estudio con adultos jóvenes ha encontrado una evidente relación entre la calidad del sueño y el bienestar psicológico y ha revelado que llevar una dieta rica en frutas y verduras y practicar actividad física también se asocia a una mejor salud mental. Los investigadores han destacado que aumentar el consumo de frutas y verduras incluso podría ayudar a compensar los efectos de una mala noche de sueño. Los resultados se han publicado en la revista PLOS One1.
Estudios previos ya habían mostrado que ciertos hábitos saludables repercuten en la salud física, y también se sospechaba que podían influir en el bienestar psicológico. Sin embargo, la investigación en este campo ha sido limitada, ya que la mayoría de los trabajos se han centrado en las enfermedades mentales, y no tanto en el bienestar positivo, y suelen analizar cada hábito por separado, sin considerar cómo interactúan entre sí.
El impacto de los hábitos de vida sobre el bienestar mental
Investigadores de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) decidieron cubrir esas lagunas analizando la relación entre tres factores clave –dormir bien, comer frutas y verduras y realizar actividad física– y el bienestar mental en jóvenes de 17 a 25 años. Para ello recurrieron a datos de tres estudios distintos: Una encuesta con 1.032 jóvenes de Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos, un estudio de 13 días con 818 jóvenes neozelandeses que registraban diariamente sus hábitos, y un tercer estudio de 8 días con 236 jóvenes que, además de llevar un diario, usaban pulseras Fitbit para medir su actividad física.
En los tres trabajos, dormir bien fue el factor más fuertemente asociado a un mayor bienestar. En segundo lugar, se situó el consumo de frutas y verduras, que además mostraba un efecto casi inmediato, de manera que comer más sano un día se relacionaba con sentirse mejor ese mismo día. La actividad física también tuvo relación con el bienestar, aunque de forma más marcada cuando se comparaban los días de una misma persona en lugar de entre individuos distintos.
"Este artículo proporciona evidencia de que las opciones de estilo de vida son vías prometedoras para una posible intervención que ayude a los adultos jóvenes a prosperar, no solo a sobrevivir”
Los autores destacan que los tres factores parecían sumar sus beneficios: cuantos más de ellos se ponían en práctica, mayor era el bienestar conseguido. Hubo, eso sí, una excepción interesante: una ingesta de frutas y verduras por encima de la media ayudaba a reducir el impacto negativo de dormir mal, y dormir bien parecía proteger frente a una dieta menos saludable en ese aspecto.
Entre las limitaciones del trabajo, los investigadores han reconocido que los estudios se realizaron únicamente con jóvenes de tres países y con muestras relativamente homogéneas, por lo que advierten que se deberían realizar nuevos análisis que incluyeran a más participantes y de distintos lugares para confirmar los resultados.
Aunque no se puede afirmar que estos hábitos sean la causa directa de un mejor bienestar psicológico, los autores confían en que sus hallazgos sirvan de base para promover estilos de vida más saludables entre los jóvenes. Y concluyen en la publicación: “En general, este artículo proporciona evidencia de que las opciones de estilo de vida son vías prometedoras para una posible intervención que ayude a los adultos jóvenes a prosperar, no solo a sobrevivir”.
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- 1Tamlin S. Conner. «From Surviving to Thriving: How Sleep, Physical Activity, and Diet Shape Well-Being in Young Adults». PLOS ONE, vol. 20, n.º 8, Public Library of Science (PLoS), 2025, p. e0329689+, doi:10.1371/journal.pone.0329689.
Actualizado: 29 de agosto de 2025