Una flora intestinal desequilibrada podría agravar el COVID-19

La microbiota o flora intestinal podría tener un papel clave en la gravedad del COVID-19, ya que un estudio revela que una mala salud intestinal puede alterar la respuesta del sistema inmune frente a la infección por coronavirus.
Escrito por: Natalia Castejón

14/01/2021

Mujer con problemas intestinales

Cada vez tenemos más información sobre el SARS-CoV-2 que ha provocado una pandemia mundial. Uno de los últimos descubrimientos es que las personas que desarrollan síntomas más graves de COVID-19 podrían tener una peor microbiota intestinal que los que padecen una enfermedad más leve, pues las bacterias presentes en el aparato digestivo podrían influir en la respuesta inmunológica del organismo frente al virus.

Aunque el COVID-19 es una patología principalmente respiratoria, la ciencia ha revelado que las bacterias del intestino –que se conocen como flora o microbiota intestinal– también pueden desempeñar un papel crucial en el progreso de la enfermedad. Según explica José María Ordovás, uno de los investigadores del estudio, que se ha publicado en la revista Gut, tener un microbiota alterado (disbiosis) afecta de manera negativa al intestino y aumenta la inflamación, lo que incrementa el riesgo de agravar la infección por coronavirus.

Una flora intestinal desequilibrada altera el intestino y aumenta su inflamación, lo que puede interferir en el buen funcionamiento del sistema inmune frente al SARS-CoV-2

“Otro factor a tener en cuenta es que el famoso ACE-2, conocido como la llave del virus para entrar en nuestro organismo, no se encuentra solo en las vías respiratorias, sino que también se halla en el intestino y resulta muy probable que ese intestino alterado sea más receptivo a la infección viral”, explica el experto.

Microbiotas diferentes en pacientes con COVID-19 y personas sanas

En la investigación se han analizado las muestras de sangre, de heces, y los historiales médicos de 100 pacientes ingresados con COVID-19 y de 78 personas sin la enfermedad. Los resultados han demostrado que la composición de la flora intestinal es muy diferente entre los pacientes y las personas sanas, independientemente de los tratamientos con fármacos que hayan recibido.

Los pacientes con COVID-19 presentaron un mayor número de bacterias nocivas en el intestino, como Ruminococcus gnavus, Ruminococcus torques y Bacteroides dorei, y menos especies consideradas como buenas, como Bifidobacterium adolescentis, Faecalibacterium prausnitzii y Eubacterium rectale, que pueden influir en la respuesta del sistema inmunitario frente a la infección con el virus SARS-CoV-2.

Los expertos recomiendan seguir una dieta sana y variada como la dieta mediterránea, que ha demostrado ayudar a proliferar las bacterias buenas en el intestino

En las muestras de sangre se observó un desequilibrio microbiano, que se ha relacionado con niveles altos de citoquinas inflamatorias y marcadores sanguíneos de daño tisular –el que se produce en la piel–, como la proteína C reactiva y ciertas enzimas. Todo ello significaría que la composición de la microbiota influye en el sistema inmune cuando el virus se introduce en el organismo y puede afectar potencialmente a la gravedad y a las consecuencias de la enfermedad.

Otra investigación reciente sobre el tema, que ha llevado a cabo la Sociedad Americana de Microbiología, ha indicado que muchos de los pacientes positivos en coronavirus tienen náuseas, diarrea y vómitos, lo que sugeriría que cuando el SARS-CoV-2 entra en el tracto intestinal la enfermedad COVID-19 se ve agravada, pues el virus entra en contacto con la superficie del tracto digestivo y de ahí, a los órganos internos.

Para evitar que esto pase, los expertos recomiendan una dieta variada, rica en frutas y verduras, como por ejemplo la dieta mediterránea, que ha demostrado en diversos estudios que ayuda a que proliferen bacterias beneficiosas para la flora intestinal y, por lo tanto, para la salud de la persona.

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