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Las embarazadas con nivel socioeconómico alto expuestas a más químicos

Las embarazadas con una posición socioeconómica alta tienen más riesgo de exposición a contaminantes como mercurio y pesticidas, debido a las diferencias en la dieta o al uso de cosméticos respecto a mujeres de menor estatus.
Escrito por: Natalia Castejón

14/05/2019

Mujer embarazada con nivel socioeconómico alto

Un estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) que ha analizado la exposición de madres e hijos a 41 químicos, revela que las embarazadas que pertenecen a una posición económica alta (mayor nivel educativo, laboral y de riqueza familiar) tienen un riesgo mayor de exposición a contaminantes químicos, que pueden llegar a ser perjudiciales para la salud de la madre y del bebé.

En el trabajo, que se ha publicado en el International Journal of Hygiene and Environmental Health, se tomaron análisis de orina y sangre a 1.301 embarazadas de España, Grecia, Francia, Noruega, Reino Unido y Lituania, al igual que a sus hijos cuando cumplieron entre 6 y 12 años. Los resultados se pusieron en relación con la exposición a la contaminación química ambiental y el nivel socioeconómico de las mujeres.

Los hábitos según el nivel socioeconómico marcan la diferencia

Los investigadores encontraron que aquellas gestantes que pertenecían a un nivel socioeconómico más elevado tenían un riesgo más alto de exposición a contaminación por mercurio, sustancias perfluoroalquiladas (PFAS), arsénico, pesticidas y varios fenoles, mientras que los niños de este estatus social también presentaban más contacto con PFAS, compuestos organoclorados, arsénico, mercurio y bisfenol A, todos comparados con sus homólogos de posición más baja.

Las embarazadas de clase socioeconómica más baja presentaban niveles más elevados de cadmio, lo que podría deberse al consumo de tabaco

Según ha explicado Parissa Montazeri, principal autora del estudio, la causa de estas diferencias según el nivel de ingresos económicos, empleo, estatus social y educación se deben a que llevan dietas distintas, utilizan cosméticos dispares y tienen hábitos referidos al tabaco que no coinciden.

En cambio, en los análisis de las mujeres con un nivel social más bajo se observó que los niveles de cadmio, que puede encontrarse en las baterías, en pinturas o vidrio, eran elevados. La explicación que dan los autores a este fenómeno es que este grupo tiende a fumar más que los que tienen más posición socioeconómica, por lo que de los cigarrillos podría provenir esa gran cantidad de cadmio en sangre y orina. Por su parte, en los niños y niñas de estratos sociales más bajos se encontró mayor riesgo de exposición a los metabolitos del plomo y del ftalato en la infancia.

Por todo ello, alertan de que todos estos químicos podrían afectar de manera negativa a la salud de las madres, y de los bebés, tanto en la infancia como en la edad adulta.

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