Asocian un pico en el síndrome del corazón roto con el COVID-19

El estrés social, psicológico y económico provocado por la epidemia de coronavirus está aumentando el número de casos registrados de miocardiopatías por estrés, también conocido como síndrome del corazón roto.
Escrito por: Natalia Castejón

17/07/2020

Asocian un pico en el síndrome del corazón roto con el coronavirus

La epidemia de coronavirus, que casi cumple medio año desde que apareció en nuestras vidas, continúa activa en los 188 países que han registrado casos. Con su llegada, ha trastocado la rutina de más de medio planeta, haciendo que se imponga el confinamiento o la obligatoriedad del uso de mascarillas. Todo ello puede generar un estrés social, psicológico y emocional que interfiere de manera directa en la salud.

Según un estudio realizado por investigadores de la Clínica Cleveland (EE.UU.), y que se ha publicado en la revista JAMA Network Open, los casos de pacientes con miocardiopatías por estrés, también conocido como síndrome del corazón roto, han aumentado en Ohio a una tasa del 7,8% con respecto a la incidencia prepandemia COVID-19 del 1,7%.

La soledad y el aislamiento afectan a la salud del corazón

Tal y como afirma Ankur Kalra, cardiólogo de la Clínica Cleveland en las Secciones de Cardiología Invasiva e Intervencionista y Medicina Cardiovascular Regional y uno de los autores del estudio, las personas además de estar preocupadas por si ellos o sus familias se pudiesen contagiar, también tienen que enfrentarse a problemas emocionales, económicos, sociales y una posible situación de soledad y aislamiento, lo que puede acabar pasando factura a su salud.

La incidencia de los casos registrados de síndrome del corazón roto han pasado de ser de un 1,7% a 7,8% en ciudadanos de Ohio según el estudio.

Este estudio demuestra que esos efectos también pueden manifestarse de manera física en el corazón, y aunque todavía no se sabe a ciencia cierta qué causa este síndrome del corazón roto, se cree que podría ser deberse a una reducción temporal de la capacidad de bombeo del corazón provocada por un aumento de los niveles de las hormonas del estrés, que hace que este órgano se contraiga de una manera menos eficiente e irregular.

Entre los síntomas más destacados de este peculiar síntoma se encuentran los latidos irregulares, la presión arterial baja, desmayos y shock cardiogénico, la incapacidad del corazón para bombear la sangre suficiente para el organismo. Para contrarrestar esta situación, Ankur Kalra recomienda: “El ejercicio, la meditación y la conexión con familiares y amigos, al tiempo que mantienen distancia física y medidas de seguridad, también pueden ayudar a aliviar la ansiedad" y, por tanto, a bajar el repunte de tasas de miocardiopatías por estrés en todo el mundo.

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