La bumetanida puede mejorar los síntomas del autismo en niños

Un medicamento que se usa en el tratamiento del edema, la bumetanida, mejora ciertos síntomas del autismo en niños pequeños con el trastorno, al modificar la proporción de las concentraciones de GABA y glutamato en el cerebro.
Escrito por: Eva Salabert

27/01/2020

La bumetanida puede mejorar los síntomas del autismo

La bumetadina, un fármaco dieurético indicado para tratar el edema (un problema de salud que se caracteriza por la acumulación excesiva de líquido en los tejidos del organismo) y en algunos casos la hipertensión arterial en adultos, puede reducir algunos síntomas del autismo en niños de hasta tres años de edad, de forma segura, según ha descubierto una investigación realizada por científicos de varias instituciones chinas y de la Universidad de Cambridge.

Los investigadores han comprobado que este medicamento reduce las concentraciones de GABA en relación con el glutamato en el cerebro. Estos neurotransmisores contribuyen a la comunicación entre las células nerviosas cerebrales, y resultan claves en la plasticidad cerebral y la capacidad de aprendizaje y, según estudios previos, los mecanismos biológicos asociados a los trastornos del espectro autista (TEA) podrían estar provocados por alteraciones en el desarrollo cerebral temprano, especialmente en relación con GABA, porque este neurotransmisor controla la forma en la que se comunican las células nerviosas.

Funciones del neurotransmisor GABA

El GABA actúa como inhibidor en el cerebro de los adultos, es decir, que apaga las células nerviosas, sin embargo, durante la etapa fetal y el desarrollo temprano del bebé, funciona principalmente como un excitador, que enciende y activa las células nerviosas, y desempeña un papel clave en su desarrollo y maduración.

El neurotransmisor GABA controla la forma en la que se comunican las células nerviosas, y alteraciones en sus funciones pueden afectar al desarrollo cerebral del feto y el bebé

Las alteraciones en la capacidad de GABA para pasar de excitador a inhibidor pueden provocar que se retrase el momento en el que los circuitos neuronales en desarrollo lleguen a su madurez funcional, lo que tiene consecuencias sobre la actividad de la red neuronal.

Menos síntomas de autismo en los niños que tomaron bumetanida

Los hallazgos de investigaciones anteriores realizadas con ratas, y de algunos ensayos clínicos pequeños en los que habían participado niños con TEA, sugerían que la bumetanida podría contribuir a reducir síntomas como las deficiencias en la comunicación y las relaciones sociales, o el comportamiento repetitivo, que caracterizan a los individuos con este tipo de trastornos.

El equipo internacional de científicos seleccionó a 83 niños de entre tres y seis años de edad, cuyos síntomas de TEA se evaluaron mediante la Escala de Calificación de Autismo Infantil (CARS), que se utiliza para determinar conductas como la respuesta emocional, la imitación, y la comunicación verbal y no verbal, y considera que los menores con puntajes superiores a 30 tienen TEA. Comprobaron así que todos los niños tenían puntajes CARS similares.

Separaron entonces a los participantes en dos grupos; a los 42 integrantes de uno de los grupos se les administró 0,5 mg de bumetanida dos veces diarias durante tres meses, mientras que los 41 pequeños del grupo control no recibieron este tratamiento.

Los resultados del estudio, que se ha publicado en Translational Psychiatry, revelaron que después del tratamiento el puntaje total promedio era de 34,51, frente al 37,27 del grupo control, y que los niños que habían recibido el medicamento también mostraban una significativa disminución en el número de ítems en los CARS asignados a un puntaje mayor o igual a tres, con un número promedio de 3,52 ítems, en comparación con 5,49 ítems en el grupo control.

Cómo actúa la bumetanida en el cerebro autista

Para identificar cuáles eran los mecanismos de actuación de este fármaco respecto a la mejora de los síntomas de autismo infantil, los investigadores usaron espectroscopía de resonancia magnética –una técnica de imagen cerebral– para analizar las concentraciones de neurotransmisores en el cerebro.

De esta forma observaron que la proporción de GABA a glutamato se redujo durante los tres períodos de un mes en el grupo al que se administró el tratamiento en dos relevantes zonas del cerebro: la corteza insular –que interviene en la regulación de las emociones, la autoconciencia y la empatía– y la corteza visual –que se encarga de integrar y procesar la información visual.

La bumetanida mejora la función cerebral y los síntomas de TEA, y comprender su mecanismo de acción puede ayudar a desarrollar nuevos tratamientos para el autismo

Según ha explicado el profesor Ching-Po Lin, de la Universidad Nacional Yang-Ming, se trata de la primera vez que se demuestra que la bumetanida mejora la función cerebral y los síntomas de TEA al disminuir la cantidad de GABA, y que comprender su mecanismo de acción es un paso decisivo para desarrollar nuevos tratamientos para el autismo.

Los autores del trabajo también han declarado que aunque el hecho de que la bumetanida cambie la relación de las concentraciones de GABA a glutamato podría ayudar a establecer un biomarcador útil para comprobar la eficacia de un tratamiento, es necesario investigar más para confirmar que este fármaco constituye una terapia efectiva para el TEA.

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