Niños con autismo tienen más riesgo de sufrir trastornos alimentarios

Presentar rasgos autistas en la niñez puede aumentar hasta un 24% las probabilidades de desarrollar trastornos alimentarios durante la adolescencia, porque las conductas típicas del autismo aumentan este riesgo, según un estudio.
Escrito por: Eva Salabert

13/05/2020

Niña con autismo y riesgo de trastornos alimentarios

Un nuevo estudio sugiere que los niños con autismo tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria durante la adolescencia. En concreto, ha descubierto que los niños que a los siete años mostraban rasgos autistas tenían más probabilidades de manifestar síntomas de algún trastorno alimentario cuando son adolescentes, según ha explicado la principal autora del trabajo, la doctora Francesca Solmi, del departamento de psiquiatría del University College de Londres.

Para realizar el estudio se han analizado los datos de 5.381 adolescentes que participaron en investigaciones longitudinales desde que nacieron como parte del estudio de cohorte 'Niños de los años 90' de la Universidad de Bristol. Los investigadores comprobaron si tenían rasgos sociales autistas a los 7, 11, 14 y 16 años, y trastornos alimentarios (ayuno, vómitos o atracones, o dietas prolongadas) a los 14 años.

Los niños con niveles más altos de rasgos autistas a los siete años de edad tenían un 24% más probabilidades de presentar trastornos alimentarios a los 14 años

Estos científicos no se basaron en un diagnóstico de autismo, sino que fueron las madres las encargadas de informar sobre los rasgos autistas de sus hijos, lo que significa que algunos de los menores que fueron estudiados no tendrían necesariamente autismo, pero que en cambio podría haber otros que sí tuvieran el trastorno y no hubieran sido diagnosticados.

Relación entre rasgos autistas y trastornos alimentarios

Los resultados mostraron que el 11,2% de las niñas refirieron al menos una conducta alimentaria desordenada en el año anterior (el 7,3% las experimentó mensualmente y el 3,9% semanalmente), en comparación con el 3,6% de los niños (2,3% mensual y 1,3% semanal).

Los niños con niveles más altos de rasgos autistas a los siete años de edad tenían un 24% más probabilidades de presentar trastornos alimentarios a los 14 años, lo que sugiere que los rasgos autistas eran previos a la alimentación desordenada porque los trastornos alimentarios son muy poco comunes a los siete años y, por lo tanto, podrían constituir un factor de riesgo para desarrollar trastornos alimentarios.

Aproximadamente la quinta parte de las mujeres con anorexia nerviosa presentan elevados niveles de rasgos autistas

En el estudio no se investigaron las posibles razones de la asociación entre autismo y alteraciones de la conducta alimentaria pero sus autores indican que los niños con autismo pueden tener dificultades con la comunicación social y para hacer amigos, lo que podría contribuir a la aparición de ansiedad y depresión en la infancia y adolescencia, y la alimentación desordenada puede ser una consecuencia de emplear métodos disfuncionales para hacer frente a estos problemas emocionales.

Otros rasgos autistas que no se han tenido en cuenta en este trabajo pero que también pueden estar asociados a los trastornos alimentarios son los comportamientos inflexibles o repetitivos, la rigidez de pensamiento o el procesamiento sensorial inusual.

Detectar trastornos alimentarios en individuos con autismo

La Dra. Solmi destaca que en la mayoría de los otros estudios que se han realizado sobre este tema no se hizo un seguimiento a los participantes durante varios años y por eso no se pudo determinar si tener autismo aumenta el riesgo de desarrollar trastornos alimentarios, o si los síntomas del trastorno alimentario pueden parecerse en ocasiones a rasgos autistas.

En cualquier caso, los hallazgos del nuevo estudio apoyan la necesidad de investigar más las razones por las que personas con rasgos autistas tienen más riesgo de desarrollar un trastorno alimentario, con el objetivo de diseñar intervenciones que ayuden a prevenirlos, según afirma William Mandy, del UCL Psychology & Language Sciences y coautor del trabajo, que añade que aproximadamente la quinta parte de las mujeres con anorexia nerviosa presentan elevados niveles de rasgos autistas, y que las personas con autismo y trastornos alimentarios pueden necesitar un enfoque terapéutico diferente.

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