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Engordar o adelgazar mucho en la vejez aumenta el riesgo de demencia

Las personas mayores que aumentan o bajan de peso de forma significativa –en concreto una variación del 10% en su índice de masa corporal (IMC)– tienen un mayor riesgo de desarrollar demencia senil.
Escrito por: Caridad Ruiz

24/05/2019

Persona mayor realizando ejercicio para adelgazar

Mantener el peso en la vejez puede prevenir la demencia senil, mientras que engordar o adelgazar mucho en edades avanzadas, padecer hiperglucemia o tener un estilo de vida poco saludable, puede aumentar las probabilidades de sufrir esta enfermedad neurológica, según un estudio publicado en BMJ Open.

Estudios anteriores habían intentado relacionar el IMC en edades avanzadas y el riesgo de demencia sin llegar a conclusiones determinantes, y en este trabajo –realizado por científicos de la República de Corea del Sur– se investigó la relación que existe entre los cambios en el índice de masa corporal (IMC) en la vejez durante dos años y el riesgo de demencia.

Fumar, consumir con frecuencia bebidas alcohólicas o llevar una vida sedentaria en edades avanzadas también aumenta el riesgo de demencia

Para el estudio se eligió a 67.219 hombres y mujeres entre 60 y 79 años, y se les midió al inicio el IMC en 2002-2003. Además, se tuvo en cuenta el nivel socioeconómico y los factores de riesgo cardiovasculares, como la hipertensión, la diabetes, la insuficiencia cardíaca o la hiperglucemia. En 2004-2005 se volvió a calcular su IMC para comprobar si se había modificado, y por último, entre 2008 y 2013, se registraron los casos de demencia que se dieron entre los participantes: 4.887 hombres y 6.685 mujeres.

Ganar o perder peso aumenta un 20% el riesgo de demencia

Con estos datos, los investigadores observaron que aquellos que habían tenido un aumento o una disminución de más del 10% en el IMC durante dos años tenían un 20% más de posibilidades de desarrollar demencia que aquellos participantes que habían mantenido su peso. También observaron que los hombres y mujeres con bajo peso pero que habían engordado, y por tanto aumentado su IMC, también tenían más riesgo de deterioro cognitivo.

También se dieron más casos de demencia en los participantes que al comienzo del estudio tenían hipertensión, insuficiencia cardiaca, diabetes e hiperglucemía. Por ejemplo, en los pacientes con niveles altos de glucosa en sangre el riesgo aumentaba 1,6 veces. También se dieron más casos en los ancianos que fumaban, consumían alcohol con frecuencia y eran sedentarios.

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