Si la anemia durante el embarazo no es muy severa, frecuentemente pasa desapercibida, pero puede ser habitual detectarla por los controles analíticos de rigor. Sus síntomas, además, pueden confundirse con los de otras enfermedades; los más habituales son:

  • Piel más pálida que de costumbre.
  • Pérdida abundante de cabello.
  • Uñas frágiles que se quiebran con facilidad.
  • Inapetencia.
  • Cansancio excesivo o injustificado. Es el síntoma más frecuente y probablemente se confunde con facilidad con el cansancio que provoca el propio embarazo según avanzan las semanas.
  • Falta de aire o disnea.
  • Debilidad.
  • Apatía.
  • Mareos o vértigos.
  • Aumento de la frecuencia cardiaca (taquicardia). Esto condiciona la aparición en ocasiones de palpitaciones, ante pequeños esfuerzos o incluso en reposo en situaciones de anemia más acusada.
  • Episodios de ansiedad.
  • Dolor de cabeza.
  • Falta de concentración.
  • Insomnio, que agrava los síntomas de cansancio durante el día.

Es importante tener en cuenta que no todas las mujeres embarazadas experimentarán síntomas de anemia, salvo que la cantidad de glóbulos rojos sea muy baja. Normalmente la anemia se detecta durante las revisiones periódicas que se llevan a cabo para controlar el embarazo.

Creado: 13 de abril de 2012

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