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Acariciar al bebé antes de un procedimiento médico reduciría su dolor

Los bebés que son acariciados por sus padres antes de una intervención médica, como la administración de una vacuna o un análisis de sangre, sienten menos dolor que los que no reciben este tipo de estímulos.
Escrito por: Natalia Castejón

21/12/2018

Acariciar al bebé antes de un procedimiento médico reduciría su dolor

Son muchos los padres que acarician a sus bebés de manera instintiva cuando estos van a ser sometidos a alguna intervención médica, como la inyección de una vacuna o la realización de un análisis de sangre. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad John Moores de Liverpool y la Universidad de Oxford (Reino Unido) ha demostrado en un estudio que este gesto podría ayudar a reducir el dolor de los pequeños.

La investigación, publicada en la revista Current Biology, ha llegado a esta conclusión tras realizar un electroencefalograma a 32 recién nacidos a los que se les realizó una analítica sanguínea. La mitad de ellos recibió un ligero masaje con un cepillo a una velocidad de 3 cm por segundo –la misma a la que suelen acariciar de manera instintiva los padres– justo antes de la extracción, mientras que el resto de los neonatos no disfrutó de este estímulo.

La caricia, un vínculo afectivo entre padres e hijos

Gracias a los electroencefalogramas, que miden las pequeñas ráfagas de actividad eléctrica en el cerebro, se pudo observar que los bebés que habían recibido la estimulación con el cepillo, de forma parecida a las caricias que les dan sus padres, tenían un 40% menos de actividad cerebral relacionada con el dolor, lo que podría significar que esos suaves mimos les alivian.

La estimulación que recibieron los niños antes de la extracción de sangre, similar a las caricias de los padres, redujo un 40% la actividad cerebral relacionada con el dolor

La explicación que ofrece Rebeccah Slater y el resto de los autores del trabajo es que las neuronas sensoriales presentes en la piel, y que se llaman C-táctiles, podrían activarse ante el estímulo de las caricias, y en otros estudios se ha demostrado que estas estructuras nerviosas podían reducir la sensación de dolor en adultos.

Estos hallazgos podrían suponer un avance, pues han confirmado que el contacto físico, además de crear un vínculo afectivo especial con los padres, también podrían disminuir el estrés de los bebés y disminuir el dolor, explica la Dra. Slater, como lo consigue el masaje infantil o el método canguro.

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