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Asocian el instinto materno con ciertas hormonas del embarazo

Hormonas como la prolactina y los lactógenos placentarios inducen cambios en la función mental durante el embarazo, favoreciendo el instinto materno, y aumentando la motivación para alimentar, cuidar y proteger a las crías.
Instinto maternal de una madre protegiendo a su bebé

Las hormonas que se segregan durante el embarazo aumentan la tendencia instintiva a defender a los descendientes de todo tipo de peligros.

17 de Enero de 2017

Ciertas hormonas segregadas durante el embarazo, como la prolactina o los lactógenos placentarios –que produce la placenta–, ejercen un efecto sobre el cerebro de la madre, induciendo cambios en su función mental y su conducta y favoreciendo el instinto materno, lo que se traduce en agresividad y motivación para cuidar y proteger a las crías, según ha revelado un estudio que ha llevado a cabo el grupo de Neuroanatomía Funcional (NeuroFun) de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universitat Jaume I de Castellón (UIJ).

En el estudio, cuyos resultados se han publicado en la revista Brain Structure and Function, se cartografiaron las zonas del encéfalo sensibles a la prolactina y a los lactógenos placentarios de hembras de ratón a lo largo de todo el ciclo reproductivo, con especial atención a las etapas de gestación y lactancia, empleando para ello una técnica que permite detectar las células que responden a hormonas como la prolactina.

La mayoría de los centros del cerebro sociosexual son hiperestimulados por los lactógenos placentarios durante el embarazo, de manera que cuando nacen las crías ya se ha incrementado la tendencia instintiva a protegerlas

Los investigadores comprobaron así que la mayoría de los centros del cerebro sociosexual son hiperestimulados por los lactógenos placentarios durante el embarazo, de manera que cuando nacen las crías la función cerebral de la madre ya se ha modificado, y se ha incrementado la tendencia instintiva a defender a los descendientes de todo tipo de peligros, así como la motivación para estrechar el vínculo con las crías, amamantarlas, limpiarlas y abrigarlas.

Ferran Martínez-García, catedrático de biología celular que ha dirigido al equipo de investigación, ha explicado que la agresividad maternal no es, tal y como se pensaba, una consecuencia de la interacción entre la madre y las crías, sino que se debe a la acción de las hormonas sobre el cerebro antes del parto.

Este experto ha añadido que la “tormenta hormonal” que se desencadena durante la gestación también puede alterar el estado de ánimo y aumentar el riesgo de trastornos depresivos antes y después del parto, y este tipo de estudios pueden ayudar a comprender el papel que desempeñan las hormonas en las respuestas emocionales durante el embarazo, parto y lactancia.

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