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El sexo del bebé afecta al riesgo de CIR y preeclampsia en el embarazo

Un estudio revela que las placentas de niños y niñas son distintas, y que por eso los fetos varones son más propensos a crecimiento intrauterino retardado y en los embarazos de las hembras hay más riesgo de preeclampsia.
Escrito por: Caridad Ruiz

20/07/2018

Mujer que acaba de tener un bebé

Los fetos varones tienen más riesgo de presentar crecimiento intrauterino retardado (CIR), es decir, de no crecer lo suficiente y ser pequeños para su edad gestacional, mientras que estar embarazada de una niña aumenta la probabilidad de sufrir preeclampsia, una complicación del embarazo que puede ser grave, y se origina por una subida de tensión acompañada por la presencia de proteínas en la orina.

Se sabe que estos dos trastornos están relacionados con problemas placentarios y metabólicos, pero no por qué el riesgo de padecer uno u otro es diferente según el sexo del bebé. Y la explicación está en que la placenta de niños y niñas es distinta, según ha revelado una investigación de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), publicada en JCI Insight.

Los niveles altos o bajos de una molécula en la placenta y en la sangre materna determinan el riesgo de CIR o preeclampsia

Investigadores del Departamento de Obstetricia y Ginecología del NIHR Centro Cambridge de Investigación Biomédica, del Instituto Nacional de Investigación de la Salud, siguieron el embarazo de 4.212 mujeres primerizas o primíparas, y observaron que el cromosoma X influía en el funcionamiento de la placenta. También descubrieron que en ella existen genes distintos según el sexo del feto, que hasta ahora no se habían encontrado en otros tejidos del organismo.

A mayores niveles de espermina, más riesgo de preeclampsia

El equipo descubrió que precisamente uno de esos genes controlaba el nivel de una molécula llamada espermina, que se halla en todas las células humana y es lo que se conoce como un metabolito, es decir, una sustancia que se produce durante el metabolismo. Según el descubrimiento británico, cuando el embarazo es de una niña la placenta tiene niveles más elevados de la enzima que produce la espermina. Y al analizar la sangre de las futuras madres de las hembras encontraron que también tenían cantidades más elevados de una forma de espermina, en comparación con las embarazadas que esperaban niños. Estas proporciones más altas también se asociaron con un mayor riesgo de preeclampsia.

En cambio, niveles bajos, como se hallaron en las placentas de los bebés varones, se relacionan con el crecimiento intrauterino retardado (CIR). Los autores del trabajo también comprobaron que las células de las placentas de los bebés varones eran más propensas a padecer los efectos tóxicos de un medicamento que bloquea la producción de espermina. Estos hallazgos podrían ayudar a los médicos a predecir el riesgo de complicaciones en el embarazo realizando determinadas pruebas.

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