Los cambios en el cerebro autista afectan a toda la corteza cerebral

Descubren que los cambios asociados al autismo se encuentran en todo el cerebro, y no solo en las áreas relacionadas con el comportamiento social y el lenguaje, lo que ayudará a comprender mejor los TEA y a desarrollar terapias eficaces.
Escrito por: Eva Salabert

04/11/2022

Representación de un cerebro humano dibujado con tizas de colores

Los trastornos del espectro autista (TEA) interfieren en la capacidad de comunicación y dificultan las relaciones sociales de los afectados y por ello se pensaba que los cambios cerebrales asociados al autismo se localizaban en determinadas zonas del cerebro relacionadas con el comportamiento social y el lenguaje, sin embargo, una nueva investigación liderada por científicos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) ha encontrado que los cambios del cerebro en el autismo son integrales y afectan a toda la corteza cerebral.

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El nuevo estudio se ha publicado en Nature y constituye un gran avance para conocer cómo progresan los TEA a nivel molecular, ya que ha encontrado cambios en todo el cerebro en prácticamente todas las 11 regiones corticales que han analizado, con independencia de si son áreas de asociación críticas más altas (las que intervienen en funciones como el razonamiento, el lenguaje, la cognición social y la flexibilidad mental), o regiones sensoriales primarias.

“Este trabajo representa la culminación de más de una década de trabajo de muchos miembros del laboratorio, que fue necesario para realizar un análisis tan completo del cerebro del autismo”, ha afirmado el autor del estudio, el Dr. Daniel Geschwind, Profesor Distinguido de Ciencias Humanas de Gordon y Virginia MacDonald. Genética, Neurología y Psiquiatría en UCLA.

Los cambios en el ARN en el cerebro son probablemente la causa del TEA, y no el resultado del trastorno

“Estamos comenzando a obtener una imagen del estado del cerebro, a nivel molecular, del cerebro en personas que tenían un diagnóstico de autismo. Esto nos proporciona una patología molecular, que es similar a otros trastornos cerebrales como el párkinson, el alzhéimer y los accidentes cerebrovasculares proporcionan un punto de partida clave para comprender los mecanismos del trastorno, lo que informará y acelerará el desarrollo de terapias que alteran la enfermedad”.

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Un paso más en el desarrollo de terapias efectivas para el autismo

El autismo y otros trastornos psiquiátricos carecían de una patología definitoria y esto hacía más difícil el desarrollo de terapias más efectivas. Hace algo más de 10 años Geschwind dirigió el primer intento de identificar la patología molecular del autismo y para ello se centró en dos áreas del cerebro: el lóbulo temporal y el lóbulo frontal, que se eligieron porque son regiones de asociación de orden superior implicadas en una cognición superior, especialmente la cognición social, que se ve interrumpida en los TEA.

Los investigadores examinaron la expresión génica en 11 regiones corticales secuenciando el ARN de cada uno de los cuatro lóbulos corticales principales, y compararon muestras de tejido cerebral obtenidas tras la muerte de 112 personas con TEA con tejido cerebral sano. Aunque observaron cambios en cada región cortical perfilada, la mayor caída en los niveles de genes se registró en la corteza visual y la corteza parietal, que procesa información como el tacto, el dolor y la temperatura.

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Los investigadores han explicado que esto puede reflejar la hipersensibilidad sensorial que se encuentra con frecuencia en personas con TEA. Estos expertos encontraron pruebas sólidas de que el riesgo genético de autismo se enriquece en un módulo neuronal específico que tiene una expresión más baja en todo el cerebro, lo que indica que los cambios en el ARN en el cerebro son probablemente la causa del TEA, y no el resultado del trastorno.

Estos científicos tienen intención ahora de determinar si es posible utilizar enfoques computacionales para desarrollar terapias basadas en revertir los cambios en la expresión génica que los investigadores encontraron en los TEA, dijo Geschwind, que añade que los investigadores pueden usar organoides para configurar los cambios con el objetivo de comprender mejor sus mecanismos.

Actualizado: 4 de noviembre de 2022

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