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Bebés y niños
Consejos para cuidar la piel de los niños
La piel tiene memoria y acumula los daños que se le infligen desde la infancia, por eso es tan importante que tomes precauciones para proteger la delicada piel de tu hijo. Aquí encontrarás consejos para su cuidado.
Escrito por Eva Salabert, Periodista experta en salud

Consejos para cuidar la piel de bebés y niños

La Dra. Elena Tévar, dermatóloga, nos ofrece una serie de consejos específicos para cuidar la piel de bebés y niños en distintas circunstancias:

Higiene de la piel del bebé

El baño del bebé puede realizarse a diario, pero en el caso de los recién nacidos se debe utilizar únicamente agua tibia para el aseo de la piel y el cuero cabelludo, e incorporar gradualmente “jabones específicos para bebés y niños que suelen tener un pH neutro y son menos agresivos, ya que contienen una cantidad mínima de colorantes y perfumes, y tienden a formar menos espuma cuando se aplican, pero son muy suaves y efectivos para la limpieza”. La especialista afirma que hay que evitar los baños de espuma porque eliminan los aceites naturales de la piel.

Es importante aplicar una crema hidratante para después del baño, ya que ayuda a mejorar la función barrera de la piel y la hidratación cutánea. Acostúmbrales a usarla para que los niños mayores se la apliquen también y así evitarán irritaciones y picores.

Enséñales que deben lavarse las manos siempre antes de comer para evitar infecciones, y mantén sus uñas cortas para evitar que se lesionen al rascarse.

Hay que lavar el pelo de los niños a conciencia, para eliminar el sudor, la suciedad y la piel muerta; así se evita que su cabello se vuelva grasiento y se previene la aparición de caspa.

Los perfumes y colonias no son recomendables por su potencial alergizante e irritante. En caso de utilizarse deben aplicarse sobre la ropa, y no directamente sobre la piel o el pelo.

Sol y aire libre

Bebé sostenido en brazos por su padre

La piel de los bebés es muy delicada, por lo que la radiación ultravioleta la puede dañar y es muy importante asegurar la máxima protección para ellos desde los primeros días de vida, ya que se queman con facilidad.

En los primeros seis meses hay que evitar exponer a los bebés directamente al sol. La actividad del niño en esta etapa de su vida está limitada a la cuna, el cochecito y el hogar, donde la cantidad de radiación solar no resulta significativa, por ello la Dra. Tévar no considera necesario ni recomendable el uso de cremas fotoprotectoras, sobre todo teniendo en cuenta la gran permeabilidad de la piel a esta edad.

En los bebés más mayores y los niños hay que evitar la exposición solar entre las 11,00 y las 16,00 horas. Para ello, lo mejor es que estén a la sombra o proteger su piel con ropa ligera de algodón y gorros adecuados. También se les deben aplicar cremas con factor de protección a partir de 30, siempre al menos media hora antes de que se expongan al sol, y renovando la aplicación cada dos o tres horas, así como después de cada baño, aunque son más recomendables los filtros físicos (ropa, gorros y gafas de sol). Recuerda que hay que proteger su piel siempre que vayan a permanecer al aire libre, y no solo en la playa y la piscina.

Para evitar las picaduras de insectos, a veces recurrimos a repelentes de insectos, pero estos productos contienen algunos principios activos en su formulación que pueden absorberse a través de la piel, por lo que en el caso de los bebés es preferible emplear repelentes en forma de parches que pueden colocarse sobre la ropa, la cuna o el carrito, o los que están diseñados como pulseras o llaveros y pueden engancharse así al carro o a la cuna.

Ropa y alimentación

Bebé con un gorro de lana

‘La piel de los bebés y los niños pequeños presenta poca tolerancia a fibras artificiales, perfumes, sustancias químicas, a lo que llamamos irritantes de contacto’, explica la Dra. Tévar, y por lo tanto se deben evitar estos productos en la medida de lo posible, y utilizar ropa de algodón.

Las etiquetas de las prendas, además, suelen ser de materiales sintéticos e irritantes, por lo que en el caso de encontrarse en el lado interno de la ropa lo mejor es cortarlas.

Para lavar la ropa de los pequeños, incluida la ropa de cama, se deben utilizar detergentes ultrasuaves y sin suavizantes.

Estas medidas son útiles durante el primer año de vida, pero deben mantenerse en el tiempo por ejemplo en el caso de los niños atópicos, que son especialmente sensibles a las fibras sintéticas y a la lana.

La Dra. Tévar incide en la importancia de la alimentación de los niños para mantener su piel saludable. Es imprescindible que sigan una dieta equilibrada que incluya fruta y verdura a diario para conseguir los niveles adecuados de vitaminas A, C y E. La vitamina A juega un papel fundamental en el desarrollo de las células del organismo, incluidas las de la piel, mientras que la vitamina C interviene en la producción de colágeno.

Otro alimento que no puede faltar en la dieta de los más pequeños es la leche entera –ni desnatada, ni sucedáneos–, porque un déficit de calcio, además de producir otros problemas de salud, también afecta a su piel, uñas y cabello.

En cuanto a las chuches, no todas son iguales. La experta recomienda acostumbrar a los niños a los dulces caseros –bizcochos, magdalenas, rosquillas…– y chocolate –rico en antioxidantes buenos para la piel–, y evitar que tomen bollería industrial o zumos artificiales, que tienen un alto contenido en azúcar.

Cuidado de los eccemas

Madre aplicando crema en la cara a su bebé

Durante su desarrollo, casi todos los niños presentan de vez en cuando erupciones en la piel sin importancia, pero que resultan molestas porque les producen picor.

Los eccemas, frecuentes en edad pediátrica, provocan que su piel se enrojezca y se irrite, y en ocasiones aparecen granitos o ampollas que pueden supurar e infectarse si el pequeño se rasca, por lo que requieren de cuidados especiales.

La Dra. Tévar señala que ‘en principio los eccemas en un niño suelen aparecer en el contexto de una dermatitis atópica’, aunque lo principal es que ante cualquier alteración de su piel se acuda al dermatólogo para que valore el problema y pueda realizar un diagnóstico correcto para establecer el tratamiento más adecuado.

La especialista explica que a nivel preventivo lo ideal es conseguir que la piel de estos niños esté bien hidratada, utilizando cremas hidratantes y emolientes para mantener la integridad de la barrera cutánea. También el empleo de jabones especiales para pieles atópicas en la higiene diaria ayuda en este sentido.

Una vez que ya han aparecido los eccemas, el tratamiento de los mismos se realiza básicamente con corticoides o con inmunomoduladores tópicos, así como con antihistamínicos orales para aliviar el picor. Sólo los casos más extensos es preciso el tratamiento con corticoides orales. No hay que olvidar –recuerda la experta–, que cualquier tratamiento farmacológico, y más en el caso de los niños, debe realizarse siempre bajo la supervisión de un médico.

Actualizado: 31 de Octubre de 2017

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Salud en cifras

15.000
niños menores de cinco años murieron cada día en 2016
'Fuente: 'Informe 'Niveles y Tendencias en la Mortalidad Infantil 2017', publicado con UNICEF, el Banco Mundial y la División de Población de UNDESA''

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