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Asocian los antibióticos macrólidos en el embarazo a defectos fetales

Las embarazadas que toman antibióticos macrólidos –recetados para combatir infecciones bacterianas– durante el primer trimestre de gestación aumentan el riesgo de que sus bebés nazcan con malformaciones congénitas.
Escrito por: Natalia Castejón

24/02/2020

Mujer embarazada tomando antibióticos

Las mujeres embarazadas deben tener especial cuidado con los medicamentos que toman durante la gestación, pues algunos de ellos pueden interferir de manera directa en el desarrollo fetal. Un nuevo estudio, publicado en la revista The BMJ, ha asociado la toma de antibióticos macrólidos durante la gestación –como la eritromicina, azitromicina y la claritromicina, empleados para tratar infecciones bacterianas– con un riesgo más elevado de malformaciones congénitas en el bebé.

La investigación, llevada a cabo por miembros del University College London (Reino Unido), se hizo con la participación de un grupo de 104.605 niños nacidos entre 1990 y 2016 en Reino Unido y a cuyas madres les habían sido recetados antibióticos macrólidos o penicilina desde la cuarta semana de gestación hasta el nacimiento del bebé. Se hizo un seguimiento durante 5,8 años y se utilizó como muestra de control a 82.314 pequeños nacidos de mujeres que habían tomado alguno de los dos fármacos anteriores antes de la concepción y 53.735 hermanos de los niños participantes del estudio.

Antibióticos como eritromicina, azitromicina y claritromicina tomados en el embarazo aumentan el riesgo de malformaciones graves en los genitales de los bebés

Se encontraron malformaciones importantes en 186 niños de los 8.632 cuyas progenitoras habían tomado macrólidos en algún momento del embarazo, y en 1.666 de 95.975 pequeños cuyas madres recibieron medicación con penicilina. Los resultados mostraron que tomar azitromicina, eritromicina o claritromicina en el primer trimestre de gestación incrementaba el riesgo de malformación en comparación con tomar penicilina, 28 niños tuvieron estos defectos frente a 18 por cada 1.000 nacimientos. Y en cuanto a los problemas cardiovasculares, se asociaron a 11 niños nacidos de cada 1.000 de madres que habían tomado macrólidos y 7 de cada 1.000 neonatos de los que sus madres ingirieron penicilina.

Asociados a más riesgo de malformaciones genitales

Las mujeres que tomaron este tipo de antibióticos durante cualquier etapa del embarazo también vieron incrementado el riesgo que se presentaran malformaciones genitales en sus bebés, concretamente se dieron cinco por cada 1.000 nacimientos, un dato que bajaba a los tres en el caso de las que habían tomado penicilina.

También se analizaron los posibles problemas en el desarrollo neurológico, especialmente enfocados a cuatro trastornos, el TDAH, la parálisis cerebral, la epilepsia y el trastorno del espectro autista, pero no se encontró ninguna asociación significativa.

Heng Fan, uno de los autores de la investigación, ha declarado que aunque el estudio es observacional se cree que los resultados adversos encontrados estaban relacionados con el efecto proarrítmico de los macrólidos, que causan problemas en el ritmo cardiaco. Además, Ruth Gilbert, la otra autora del estudio, ha añadido que lo mejor es que se eviten este tipo de antibióticos durante la gestación, sustituyéndolos por otros alternativos, pero en ningún caso dejando de tratarse para las infecciones, pues esto también podría aumentar considerablemente el riesgo para el feto.

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