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El embarazo tardío aumenta el riesgo genético en el bebé

Las mujeres que se quedan embarazadas a partir de los 40 años tienen seis veces más riesgo de que su hijo presente alteraciones cromosómicas, y más probabilidades de sufrir problemas de salud durante la gestación.
Mujer madura embarazada

Uno de los los problemas que pueden tener los hijos de madres maduras es el bajo peso al nacer.

16 de Junio de 2016

Las mujeres embarazadas que superan los 40 años tienen seis veces más riesgo de que su hijo sufra alteraciones cromosómicas (6%) que la población general (1%), según ha revelado un estudio realizado por el Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela de Madrid -en el que han participado mujeres con una edad media de 41 años-, que se ha presentado en el XIV Congreso Nacional de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM).

Los resultados del estudio muestran que el 34% de las gestaciones presentaba cribado combinado de alto riesgo, y una décima parte presentaba alteraciones cromosómicas en el feto, el 6% de los cuales tenía síndrome de Down. Además, también aumentaba significativamente la probabilidad de que el futuro bebé sufriera malformaciones estructurales (3,7% frente al 2,5% de la población general).

Los cambios fisiológicos asociados al proceso de envejecimiento contribuyen a que el feto se desarrolle en un entorno más hostil

La Dra. Gloria Estaca, directora de la investigación, ha explicado que las mujeres que deseen quedarse embarazadas a partir de cierta edad deben estar bien informadas sobre las posibles complicaciones a las que se exponen tanto ellas como sus hijos, y que por este motivo se realizan pruebas de sangre materna para analizar el ADN del feto, y amniocentesis en los casos de alto riesgo.

El Dr. Plácido Llaneza, presidente de la AEEM, ha advertido de que otro de los los problemas que pueden tener los hijos de madres maduras es el bajo peso al nacer, porque los cambios fisiológicos asociados al proceso de envejecimiento contribuyen a que el feto se desarrolle en un entorno más hostil, una de cuyas consecuencias puede ser un incremento en los problemas de la placenta, que repercutiría en la alimentación del bebé.

La madre mayor de 40 años, por su parte, también tiene un mayor riesgo de sufrir complicaciones de salud, como hipertensión gestacional, diabetes y hemorragia durante el parto. De hecho, y según un estudio publicado recientemente en Journal of Perinatal Medicine, la placentación anormal y tener más de 40 años se encuentran entre los principales factores de riesgo para que se produzca la ruptura uterina.

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