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El litio al inicio del embarazo asociado a malformaciones congénitas

Los tratamientos de litio para embarazadas con trastorno bipolar podrían aumentar el riesgo de malformaciones congénitas en sus hijos, además de provocarles un mal desarrollo del cerebro y de la medula espinal.
Escrito por: Natalia Castejón

22/06/2018

Mujer embarazada bipolar en el médico

Las embarazadas expuestas al litio en el primer trimestre tenían un riesgo de 7,4% de hijos con malformaciones.

Las mujeres que se quedan embarazadas y están siguiendo un tratamiento para el trastorno bipolar basado en litio en el primer trimestre del embarazo deberían conocer que este compuesto incrementa 1,5 veces las probabilidades de que su hijo presente malformaciones congénitas, según lo ha expuesto un estudio realizado por la Escuela de Medicina Icahn, en Nueva York (EE.UU.).

En la investigación, publicada en la revista The Lancet Psychiatry, se analizaron 22.124 embarazos de mujeres procedentes de seis países diferentes, Canadá, Estados Unidos, Suecia, Países Bajos, Dinamarca y Reino Unido. De todos ellos, fueron 727 las que estuvieron expuestas al litio, un compuesto utilizado en los tratamientos de depresión grave o trastorno bipolar.

Los bebés de las mujeres expuestas al litio durante el embarazo tuvieron el doble de posibilidades de ser hospitalizados en un plazo de 28 días después del nacimiento

Defectos en el desarrollo de la uretra y de los genitales

En total se encontró que aquellas que habían estado expuestas al litio en el primer trimestre de gestación –un total de 654– tenían un riesgo de 7,4% de tener hijos con malformaciones congénitas como anomalías cardiacas, problemas en el tubo neuronal como la espina bífida y defectos en el desarrollo cerebral, de la médula espinal, de la uretra y de los genitales, en comparación con el 4,3% de riesgo que tuvieron las madres no expuestas.

Además, observaron que los bebés de las mujeres con tratamientos para el trastorno del estado de ánimo tenían hasta el doble de posibilidades, 27,5% frente al 14,3, de volver a ser ingresados en el hospital en el plazo de 28 días después del parto. Veerle Bergink, principal autor del estudio, ha subrayado que las mujeres deben estar informadas tanto de las consecuencias de tomar este tratamiento durante el embarazo, como del riesgo de recaída en los trastornos para el que está indicado, pues son unos problemas que se pueden agravar por el embarazo, también recomienda tomar la decisión de reducir o suprimir la dosis en consenso con los profesionales médicos.

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