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Un insecticida canino mata a los mosquitos portadores de leishmaniasis

Descubren que un insecticida usado para prevenir las pulgas y garrapatas podría ayudar a controlar la leishmaniasis visceral, pues hace que los mosquitos portadores mueran tras picar al perro infectado.
Escrito por: Natalia Castejón

09/01/2019

Hombre dando una pastilla a un perro para tratar la leismaniasis

Un insecticida canino común podría convertirse en una nueva estrategia para ayudar a controlar la leishmaniasis visceral –una enfermedad infecciosa causada por parásitos, que se transmite a los humanos por la picadura de un mosquito alimentado previamente de mamíferos con la enfermedad, especialmente perros– en las zonas declaradas como endémicas. Así lo ha descubierto un grupo de investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), en colaboración con la Universidad de Zaragoza, tras realizar unas pruebas sobre una decena de perros.

En el estudio, que se ha publicado en Parasites & Vectors, se realizaron pruebas en 10 Beagle, cinco de ellos tratados con fluralaner, un insecticida común usado para prevenir las garrapatas o evitar las pulgas en algunas mascotas, y se analizó a los flebótomos –mosquitos vectores que trasmiten la leishmaniosis canina– después de que se alimentaran de los animales tratados.

Protección incluso 45 días después de tomar el insecticida

Los resultados indicaron que con solo una pastilla masticable de este insecticida se conseguía matar a los flebótomos, y continuaba siendo efectivo incluso 45 días después de haberla tomado. Concretamente, este medicamento hacía que la mortalidad de los mosquitos portadores de la leishmaniasis fuese entre el 100% y el 89% tras picar a los perros tratados, mientras que ese dato se situaba entre el 4% y el 10% si se alimentaban de los canes que no habían tomado las pastillas de fluralaner.

La mortalidad de los mosquitos portadores de la leishmaniasis osciló entre el 89% y el 100% tras alimentarse de los perros tratados con fluralaner

La eficacia de este insecticida oral para perros se reducía a menos del 65% después de esos 45 días. Según Albert Picado, uno de los autores del estudio, este descubrimiento podría ser un apoyo para las medidas de prevención actuales, como los collares insecticidas, o los productos tópicos, lo que ayudaría a controlar mejor la leishmaniasis visceral en las zonas endémicas, por ejemplo, en Brasil, que acumula 3.000 casos con entre un 10 y un 20% de tasa de mortalidad.

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