El 90% de sanitarios tuvo problemas de sueño al inicio de la pandemia

El COVID-19 ha hecho estragos en el sueño de los sanitarios. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN) el 90% de ellos tuvo algún trastorno del sueño al comienzo de la pandemia y el 80% tuvieron insomnio, además de pesadillas o terrores nocturnos.
Escrito por: Natalia Castejón

02/02/2021

80% de sanitarios con insomnio por COVID

La pandemia de COVID-19 ha afectado a nuestro día a día, especialmente al personal sanitario que se encuentra desbordado ante el aumento de casos y la escasez de camas UCI. Todo esto ha repercutido en su sueño, ya que según un estudio de la Sociedad Española de Neurología (SEN) el 90% de los sanitarios habría presentado algún trastorno del sueño durante el inicio de la primera ola, es decir, en los meses de marzo, abril y mayo de 2020.

Los datos del insomnio transitorio en España antes de que el COVID-19 llegara al país estaban en entre un 25% y un 30% de la población adulta, una cifra que bajaba a entre el 10% y el 15% en el caso de insomnio crónico, según datos de la SEN. Además, los sanitarios siempre han tenido una tasa superior en este trastorno, un 45% lo sufría. Sin embargo, con la situación epidemiológica generada por el SARS-CoV-2 estos problemas en el sueño se han visto agravados notablemente.

Los sanitarios han pasado de una tasa del 45% de afectados con insomnio a un 80% debido a la pandemia de COVID-19

La SEN ha dado a conocer dos estudios en los que aglutinan los últimos datos que tienen sobre los efectos de la pandemia en el sueño de los sanitarios. Cabe destacar que el 80% de los profesionales de la salud indicaron haber presentado insomnio durante los tres primeros meses de pandemia, además, también declararon haber sufrido otros problemas como sonambulismo, pesadillas, pérdida de la calidad del sueño o terrores nocturnos.

Problemas de salud relacionados con la falta de sueño

“Es indudable que la sensación de miedo, ansiedad, incertidumbre generada por la pandemia ha hecho aumentar considerablemente estas cifras entre la población española. Pero si a esta situación añadimos la sobrecarga asistencial o la presión a la que se están viendo sometidas muchas personas en su ámbito laboral, los efectos que está teniendo la pandemia en la calidad de sueño, aún son más llamativos”, indica el Dr. David Ezpeleta, de la SEN.

Las largas jornadas laborales, el estrés físico y psicológico al que están sometidos y los efectos que genera el trabajo por turnos provocan una grave repercusión en el sueño que afecta directamente a la salud. Concretamente afecta al nivel cognitivo, interfiriendo en la concentración, atención y memoria, algo que aumenta en función e las horas despierto o la acumulación de sueño. Este hecho hace que aumente el riesgo de accidentes domésticos, laborales o de tráfico, y podría interferir en la correcta toma de decisiones o en el control emocional.

Los turnos de trabajo interfieren en el correcto descanso de los sanitarios, pudiendo causar problemas cognitivos, cardiovasculares, inmunológicos, endocrinos e incluso reducir la fertilidad

Reducir el número de horas de sueño por debajo de cinco, durante al menos 2 días en semana, ha demostrado que multiplica por 2 o por 3 el riesgo cardiovascular. Además, dormir por debajo de 7 horas cada noche, también han mostrado este efecto. La privación del sueño puede propiciar fallos en el sistema inmunológico, endocrino y es un posible factor carcinogénico, según explican desde la SEN.

La falta de sueño afecta a la fertilidad

No dormir lo suficiente también se ha asociado a una mayor tasa de mortalidad. Uno de los estudios que muestra la SEN afirma que cada vez que se reduce el sueño REM –el que ocurre entre los 70 y 90 minutos después de dormirse y supone el 25% del ciclo del sueño– un 5%, aumenta hasta un 13% la mortalidad asociada en un periodo de 12 años.

Por último, el sistema digestivo también puede presentar daños si no se duerme lo suficiente, unas 8 horas al día. El trabajo por turnos causa cambios en el ritmo intestinal y aumenta las probabilidades de desarrollar úlcera duodenal, especialmente si la jornada es en horario nocturno. Los cambios de turno disminuyen la fertilidad, alterando la menstruación en el caso de las mujeres, aumentando el riesgo de dismenorrea –reglas dolorosas–, parto prematuro, abortos espontáneos o hijos con bajo peso al nacer.

En consecuencia de todo lo anterior, el Dr. David Ezpeleta apela a que se busquen fórmulas para mejorar el descanso de la población, especialmente en aquellas expuestas a altos niveles de estrés físico, psicológico y laboral, como es el caso del personal sanitario que está luchando en primera línea contra la pandemia de COVID-19.

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